Hoy en día Alemania no es solo una de las democracias económicamente más pujantes y más estables del mundo. Es un país que también se cuenta entre las naciones más importantes del mundo en términos políticos. Firmemente anclada en la comunidad euroatlántica, desde el punto de vista de la política exterior Alemania es a la vez un socio confiable de los países reformistas de Europa Central y Oriental y de los países del hemisferio Sur. Hasta alcanzar su actual papel, Alemania tuvo que recorrer un largo y en muchos momentos difícil caminos.
El 8 de mayo de 1945 terminó en Europa la Segunda Guerra Mundial con la capitulación incondicional de la Wehrmacht alemana. Fue el final de una guerra en la que perdieron la vida 55 millones de seres humanos y que devastó gran parte del continente europeo. Para Alemania la caída del régimen nazi supuso al mismo tiempo la liberación tras más de doce años de dictadura.
Tras la guerra Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación. Mientras que en las zonas americana, británica y francesa las potencias de ocupación impulsaron la creación de partidos democráticos y con ello la estructuración de un Estado democrático y promovieron la reconstrucción económica, por su parte la Unión Soviética empezó a establecer en su zona de ocupación un modelo económico y social a imagen y semejanza del régimen soviético. La frontera entre las zonas occidentales y la zona soviética se fue convirtiendo en lo que se daría en llamar el "telón de acero" entre los bloques, en la línea del frente de la Guerra Fría.
El 23 de mayo de 1949 se fundó en el territorio de las tres zonas de ocupación occidentales la República Federal de Alemania como democracia parlamentaria. La nueva República fue dotada de una constitución, la Ley Fundamental de la Constitución de Weimar, es decir, de la constitución democrática abolida por el régimen nazi, es la prohibición de cualesquiera actividades encaminadas a subvertir el orden constitucional democrático y el régimen de Para el Canciller Federal Adenauer revestían especial importancia la reconciliación con Francia y las reparaciones al pueblo judío. Con la concertación del Tratado del Elíseo en enero de 1963 el Canciller Federal alemán y el Presidente francés de Gaulle dotaron a la cooperación franco- alemana de una base especial y privilegiada. En cuanto a las relaciones con Israel, ya en 1952 se firmó un primer convenio relativo al pago de ayudas para la reinserción de refugiados judíos es Israel, al cual siguieron una serie de acuerdos en materias de reparaciones al Estado de Israel y a refugiados judíos de todo el mundo. La República Federal de Alemania e Israel establecieron relaciones diplomáticas en 1965.
A pesar del estricto autoaislamiento de los Estados del Pacto de Varsovia frente a Occidente, cuya más grave y penosa expresión fue la construcción del Muro de Berlín el 13 de agosto de 1961, la fría razón de Estado exigía buscar el diálogo político también con la Unión Soviética en cuanto superpotencia del bloque oriental. Ambos Estados entablaron relaciones diplomáticas en la temprana fecha de septiembre de 1955.
El objetivo supremo de la "Ostpolitik" de Willy Brandt, elegido Canciller Federal en 1969, fue mejorar las relaciones con los Estados orientales y hacer más soportables las secuelas de la división de Alemania para sus habitantes. En marzo de 1970 el Canciller Federal Brandt se reunió por primera vez con el presidente del gobierno de la RDA, Willy Stoph. En agosto del mismo año se firmó en Moscú el Tratado de no agresión y reconocimiento del status quo. En la "Carta sobre la Unidad Alemana", entregada simultáneamente, el Gobierno Federal constataba que el Tratado no contravenía el propósito de cooperar a un estado de paz en Europa "en el que el pueblo alemán recupere, en libre autodeterminación, su unidad".
En diciembre de 1970 se firmó el Tratado de Varsovia, mediante el cual la República Federal confirmaba la inviolabilidad de la frontera existente (línea Oder-Neisse). En el Tratado sobre las Bases de las Relaciones entre la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana de diciembre de 1972 las Partes Contratantes convinieron en que se abstendrían de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza y corroboraron la inviolabilidad de la frontera interalemana y el respeto de la independencia y la autonomía de ambos Estados. En diciembre de 1973 se firmó otro tratado de renuncia al uso de la fuerza entre Checoslovaquia y la República Federal de Alemania, conocido como Tratado de Praga. el "Tratado de Unificación" entre el nuevo Gobierno de la RDA, salido de unas elecciones libres, y la República Federal de Alemania. El 3 de octubre de 1990 quedó restablecida la unidad de Alemania.
Tras la unificación estatal y las formidables transformaciones geopolíticas asociadas al desmoronamiento del bloque oriental, Alemania y sus socios se vieron confrontados con restos totalmente nuevos:
Reconstrucción de los nuevos Estados Federados y culminación de la unidad interna de Alemania Desarrollo de la unión política de Europa.
Establecimiento de una arquitectura global de paz y seguridad. Paralelamente a la reconstrucción económica de la parte oriental, Alemania lanzó inequívocas señales de su voluntad de hacer honor a su redoblada responsabilidad en el seno de la comunidad internacional. En este contexto se inscriben las enormes ayudas financieras y las medidas de asesoramiento para respaldar el proceso en los países de Europa Central y Orienta en los Estados de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y el permanente e intenso compromiso a favor de los países en vías de desarrollo. A pesar de las elevadas transferencias financieras a los nuevos Estados Federados, Alemania es el país que más recursos financieros ha aportado para fomentar el desarrollo de dichos Estados, muy por delante de otros países donantes.
El hecho de que Alemania sea el tercer contribuyente al presupuesto de las Naciones Unidas evidencia su voluntad de seguir coadyuvando, dentro de la continuidad de la política preconizada hasta la fecha, a la salvaguardia de la paz en la parte que le toca. Este compromiso viene subrayado por su disponibilidad para la participación de tropas alemanas en misiones de la OTAN y de la UEO destinadas a aplicar los acuerdos del Consejo de Seguridad de la ONU .
Lo anterior también es extensivo a la participación de fuerzas armadas alemanas en misiones de paz de las Naciones Unidas.
Alemania también tuvo una participación decisiva en la celebración del Tratado de Maastricht y en las sucesivas ampliaciones de la Comunidad inicial hasta la actual Unión, integrada en estos momentos por quince Estados miembros. Durante su presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea, que coincide con el cincuentenario de la fundación de la República Federal, Alemania promueve tenazmente la incorporación de nuevos Estados miembros a la Unión. Con la aprobación de la "Agenda 2000", es decir, el programa de reformas de la UE para la futura política financiera, agrícola y regional de la Comunidad, se sentirán las bases para la posterior adhesión de diez países de Europa Central y Oriental (PECO) y Chipre. A los cincuenta años de su fundación Alemania es una de las democracias más estables del mundo y un país que hace honor a su responsabilidad internacional.