Decenas de estudiantes de español, en una sala llena, escuchaban cautivados a un docto en asuntos literarios, Enrique Jaramillo Levi (premio 'Ricardo Miró' 2005, en la sección cuento), colonense, autor de más de 60 libros y asiduo lector.
En "El cuento artístico como enigma y reto" Jaramillo Levi, pese a que dijo que no hay una fórmula para escribir cuentos, explicó con detalles los elementos 'Sine quanon" de este género literario, donde con su experiencia como autor, docente, editor y promotor cultural ha llevado de la mano a cerca de l00 noveles cuentistas.
"Experiencias, conocimientos, fuerza de la imaginación y el dominio del oficio estructural, más una adecuada dósis de eficiencia y credibilidad" se conjugan en esta tarea.
Estableció diferencias entre novela y cuento (este se caracteriza por la economía del lenguaje), enfatizó la importancia de pulir meticulosamente "tiempo después que se han calmado las aguas de la creación, casi como si se tratara de una obra ajena", mirándola con "ojos fríos, sabios". Imperante es hacer una segunda lectura, como lo haría un lector "más exigente, puntilloso, crítico".
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Aguzar la capacidad de observación también ayuda mucho, para efectos de ‘alimentarse’ del entorno y desarrollar la creatividad literaria, para poder “crear mundos creíbles, mundos que tengan reglas propias, personajes creíbles...”
“Oficio, malicia, intencionalidad de parte del autor”, no deben faltar.
En la Conferencia magistral mencionó a Julio Verne, Ernest Hemingway, García Márquez, Cortázar, Carlos Fuentes y Juan Rulfo, entre los escritores que de una forma u otra lo han marcado.
Se refirió al cuento como “una parcela, tajada de la vida”. Destacó la capacidad de síntesis sin perder la densidad.