Tony Fergo dice que conoció al "Chino" Hassán en La Chorrera, cuando Tony tenía 14 años. Desde entonces fue inspiración para él. Aún hoy mantiene diálogos con él, de quien aprendió entre otras cosas a ser panameño y a ver la vida con optimismo. También a delegar.
A delegar de manera tal que se le obedezca, "para lo cual hay que tener una gran capacidad de amor por el ser humano, para que se lo pida por favor a quien se le delega una función. Y el Chino era un individuo hecho de amor".
Cuando murió el "Chino Hassán" Fergo escribió: Cada país tiene su Chino Hassán. Son hombres que pasan a ser patrimonio nacional. Ya no se pertenecen a sí mismos porque son propiedad de todos nosotros".