Una palabra, un gesto, una sonrisa de felicidad o una mirada de corazón... son los afectos que la derriten cada vez que realiza una labor social para estos días de fiesta. Patricia De León, sí, aquella actriz que pisa Hollywood, que triunfa en Los Ángeles, que lo tiene todo... no pide nada en agradecimiento, solo salud, amor y que Dios le permita compartir más momentos así.
Le da tristeza que este año tenga que estar lejos de su país y su familia por motivos de trabajo, pues esta fecha es sagrada desde que estaba en vientre de su madre. "Me da mucha tristeza, pero bueno, tengo que trabajar, tengo grabaciones desde el 26 hasta el 30 de diciembre. Luego arranco en enero nuevamente", nos contó.
El Hogar San José de Malambo, en donde hay cientos de niños en riesgo social o abandonadas, así como también el asilo Bolívar, son sus sitios para repartir alegría. Ella se pone de acuerdo con muchos amigos que tiene acá en Panamá para reunir accesorios o ropa para repartirlos en estos hogares.
Pero no es solo repartir por repartir. Siente que es un compromiso de corazón por todas las bendiciones que Dios le ha dado, por permitirle tener años exitosos en cuanto a trabajo. Ella no tiene queja.
Recordó que en años anteriores, tras terminar la labor social en dichos hogares, una vez llega al carro, no puede contener el llanto, pues los rostros de felicidad que deja son inexplicables. "Me pasa siempre, es imposible no quebrarme. Soy muy sensible en ese aspecto. No hay vez que no entre en mi auto después de haber visitado y dar mi granito de arena que no llore. También me siento de una forma muy mal, pues hay veces en que uno pide y pide o quiere más y más, y no te das cuenta de que tienes más de lo que muchos no pueden ni soñar. Solo le pido a Dios que me dé salud y me ayude para poder ayudar", detalló.