P asando por India en una ruta hacia Azad, el rey Sharaman y su hijo, el Príncipe de Persia, derrotan al poderoso Maharajah de la India. Después de saquear la ciudad y obtener un reloj de arena gigante, una daga misteriosa y capturar a la hija del Maharajah, llamada Farah, además de otros tesoros, ellos continúan su viaje. Un Visir moribundo, quien había traicionado al Maharajah y ayudado al rey Sharaman, en agradecimiento por haberle ayudado pide la daga, ya que le había sido concedido que él eligiera su parte del tesoro del Maharajah. Pero Sharaman se niega a arrebatarle la daga a su hijo, quien la había hallado. Así que el Visir, quien desea obtener los poderes de las arenas del tiempo, engaña al Príncipe para que abra el reloj de arena. Cuando el Príncipe usa la daga para liberar las Arenas del Tiempo, las Arenas destruyen el Reino y convierten a todos los habitantes en criaturas monstruosas. Solo el Príncipe, el Visir, y la princesa Farah, permanecen inalterados gracias a sus posesiones; la daga del Príncipe, la vara del Visir, y el medallón de Farah.
Para reparar el daño causado, el Príncipe forma un equipo con Farah, y usa su daga, la cual le da poderes limitados sobre el tiempo. Antes de conseguir su propósito surge una historia de amor entre ambos. Pero de todas formas, el Príncipe sabe que Farah tiene razones suficientes para odiarle a él y a su pueblo, por lo que sospecha que ella le quiera robar la daga. Farah y el Príncipe finalmente consuman su amor, y mientras el príncipe duerme, Farah le quita la daga y su espada, para devolver las Arenas al reloj por sí misma, dejando junto al Príncipe tan solo su medallón, para protegerle.