Variedades

El último heredero real se casó

Representantes de las casas europeas marcaron tendencias con sus diseños.


Redacción Ey! (ey@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Cena de gala antes de la boda

  • El palacio Gran Ducal se vistió de gala y cerca de 350 invitados celebraron junto a los recién casados una noche de nervios e ilusión con una cena. El menú fue canelones de lubina, tártara de langostinos, ostras y caviar de ostra, entre otros.

Hace meses anunciaron su compromiso y ayer se dieron el “sí quiero”, el príncipe Guillermo de Luxemburgo y la condesa belga Stéphanie de Lannoy.

El heredero al trono siguió los dictados de su corazón y de la tradición monárquica y su actual esposa es descendiente de una aristócrata familia, reforzando así centenarias tradiciones monárquicas, algunas hoy olvidadas, y rindieron tributo a la historia, al unir otra vez el destino de Bélgica y Luxemburgo, como hicieran sus abuelos, los grandes duques Juan y Josefina Carlota.

Detalles del vestido.
“He encontrado a mi príncipe azul”, aseguraba Stéphanie de Lannoy días antes de su gran día.

Para la ocasión, la condesa lució un precioso y trabajado vestido del diseñador Elie Saab de encaje de color marfil bordado con hilo plateado, manga tres cuartos con encaje y un velo de tul de seda de color marfil bordado con hilo de oro, diseñado especialmente para ella.

 

Entre los diferentes tejidos que el diseñador utilizó se encuentran 50 metros de encaje Chantilly, 40 metros de encaje de Calais, 30 metros de organza, 70 metros de tul, crêpe de seda y 15 metros de tul de seda para el velo.

Como complemento especial, la próxima gran duqueza de Luxemburgo lució una finísima diadema familiar. La tiara estaba compuesta de 270 brillantes insertados en platino y está coronado en el centro con un diamante en forma de pera invertida.

Unión de casas reinantes europeas.
Los primeros invitados a la boda comenzaron a llegar a la Catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo poco después de las 9:30 de la mañana, y las personalidades, los dignatarios extranjeros y los miembros de otras casas reales se hicieron presentes minutos después.

Brillaron los príncipes herederos de Europa. Victoria de Suecia ataviada con un vestido color “nude,” uno de sus colores preferidos, hizo su entrada del brazo de su marido, el príncipe Daniel, justo por detrás de los herederos belgas, Felipe y Matilde, que al igual que Máxima de Holanda, Paola y Claire de Bélgica, confiaron sus tocados a la especialista en la fabricación de sombreros de haute couture desde 1987, Fabienne Delvigne.

Por otro lado, los príncipes de Asturias, después de cumplir con sus compromisos oficiales por el continente americano, asistieron a esta boda. Ella lució maravillosa con un sombrero y vestuario ciruela a juego bordado con cristales. Él eligió su uniforme militar.

En solitario asistió Carolina de Mónaco, y una vez más, eligió un diseño de la marca Chanel en tono maquillaje (“nude”).

 

Tras la boda, los novios, como es tradición, aparecieron en el balcón del palacio dándose varios besos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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