He vuelto a llenar mi corazón de días sencillos.De mar, de ríos, de antiguos villorrios, como un verano de hojas juveniles. He vuelto a beber los días silvestresdel canto mineral: los marañonesen flor, y los naranjos en las afueras del pueblo. Porque tu blusa fue un día por el llano rodando
como una enredadera de pañuelos en el alba.
Era el tiempo del verano... ¿Recuerdas? El poblado era una plaza de almendros y cereales. ¡Oh los ranchos, hechos cual nidos de amables palomas! (Entonces tu ibas por los caseríos, a visitar a Pedro, a Juan, a Anselmo; ibas a hablarles de los cafetales, de la cerca rota por el ganado... Mayo saludaba con su piel de lluvia también tus palabras de maestra rural...)
Siempre que miro el pueblo te recuerdo.
¿Qué flor más jazminada de sollozosque tu carne...? ¿Qué, la jugosa harinade tus labios hecha para alegría de los niños...? Tu alma fue construida para el bien,
Griselda Almar.
En los pueblos los días pasan como los crepúsculos, repetidos, como juncos humildes, como remotas lámparas de invierno. (...Por la ausencia que va desde los éxodos del espacio y el tiempo y el olvido...) ¡Ah el olvido...! Naufragio de la luz y la sustancia. Páramo detenido junto al sueño. Griselda Almar... dulce Griselda Almar. !Cómo he amado tus ojos..!. Tu pura voluntad. para lo bueno: ¡Y tu actitud ante el ser y el no ser...!
En los patios está tu nombre ausente, al pie de los arbustos: en la carnedel mangle y los jazmineros de marzo. (Los macanos todos han florecido) por la orilla del huerto. De alejarnos se ha llenado el jardín: ¡Si vieras cómolloraron los campesinos tu muerte...!) En el fondo del pueblo está tu imagenlibre como una aldea pura, fértil cual los Bajos donde nace el maíz...
"Sollozos Anónimos)".
SequíaAllí junto al barranco murió el ríocomo camino viejo, abandonado. ¡Enorme cicatriz...! Despedazadohallaron su esqueleto en extravío
Eso que fue manso amoríozanja y dolor expió por el pasado. (Se diría el hundimiento y el pecado de un cráneo en su perpetuo desvarío).
Es la muerte. La misma muerte. Siendo el Dios absoluto, el fin; huyendopor la abertura helada del olvido. Da igual ser ruiseñor o piedra o nada. La muerte es inmortal, y en su jornada torna el signo del mal por lo perdido")("Sollozos Anónimos")