El diagnóstico terminal de cáncer no es la mejor noticia para nadie. Y menos si siente que hay muchas cosas que le faltan por completar en la vida.
Carter Chambers y Edward Cole pasan por esta misma situación. A estos hombres el destino les jugó una mala pasada y ya solo cuentan los días en que dejarán este planeta.
Es triste la situación, pero al mal paso hay que darle prisa y ambos personajes deciden que es mejor disfrutar durante esos días todas las cosas que no hicieron, que esperar la muerte sentado y triste.
El rico y el pobre:
Edward Cole es un hombre de negocios, triunfante en la vida, pero con el corazón aturdido por la falta de amor. Su enfermedad está avanzada, es internado en un hospital que es de su propiedad, por ende, todos le pueden correr sus gustos.
Carter Chambers, por el contrario, es un mecánico que ha sido sorprendido por el diagnóstico avanzado de cáncer y la tristeza le embarga su alma.
Con tres hijos, una esposa y nietos, su vida no ha sido la mejor o la que soñó. Siente que se le acaban las fuerzas así como cuando una bombilla deja de encender.
Carter y Edward se encuentran en la misma habitación y tras días de convivencia como compañeros se hacen amigos.
Disfrutar al máximo:
El diagnóstico final para ambos fue menos de un año de vida. Entonces deciden hacer una lista con aquellas cosas que nunca hicieron y de a poco realizarlas.
Carter deja a su familia para ir en busca de la paz al Tag Mahal, Egipto, El Tibet, son algunos de los escenarios que anhela recorrer.
Antes se tirarán de un paracaídas, se tatuarán y correrán un mustang a toda marcha en un autódromo.
Una a una las peticiones se van cumpliendo, pero los asuntos familiares son los que más nos atormentan y Edward no está dispuesto a perdonar a su hija, con la que peleó hace mucho.
El amigo Carter lo hace ir hasta ella, pero su mal carácter no le permite perdonarla. La amistad de este par se quiebra y por unos días se alejan. Pero pronto un suceso los reunirá otra vez.