Una mujer pasa y le sonríe. Otra murmura a lo lejos, con una amiga. Hasta los hombres se dan vuelta, para ver si realmente es él. La atención que genera Brad Pitt, no es común, ni en Los Ángeles, ni en Francia, ni en la China. Aún cuando no está con su esposa Angelina Jolie, es imposible evitar las miradas. Y él, igual saluda siempre mirando a los ojos, sabiendo que aquel recuerdo, cualquier buena impresión, durará para siempre. Con el aura de superestrella, Brad está siempre entre los primeros de los rankings, entre los más sensuales, entre los mejores actores, entre los más poderosos, entre las sueprestrellas más destacadas de Hollywood.
¿Le gusta cuando aparece en la lista de las personas con más influencias de Hollywood?
Es realmente excitante.
Hace poco apareció en otro ranking importante, pero nada tiene que ver con el espectáculo, sino con la construcción, por las casas que construyó en Nueva Orleans, después del huracán Katrina, con la fundación Make It Right. ¿Hasta dónde llegan sus 'influencias'?
No lo sé, pero suena bien. Vengo trabajando allá desde hace tiempo y el crecimiento se nota, excedió todas mis expectativas, pero también hay que destacar que realmente hay miles de personas trabajando para que algo así se concrete.
¿Cuál es la meta de la fundación?
Queremos construir 150 casas y vamos a terminar 100 para fin de año. Supongo que llegaremos a las 150 el año que viene, pero espero que podamos expandirnos porque el sistema funciona.
¿Está satisfecho con todo lo que ha logrado, en el ámbito personal y profesional?
Sonará 'cliché', pero es muy gratificante trabajar y poder pasar también mucho tiempo, en casa, con mis hijos. Pero en mi cabeza, todavía quiero seguir descubriendo, encontrando cosas nuevas, algo nuevo que me interese. Y por supuesto, mis hijos son responsable de algo así, seguro.
¿Diría que sentó cabezo?
Estoy en el lugar adecuado.
¿Es el momento más feliz de su vida?
Al menos es uno de los mejores.
El año pasado apareció con dos personajes muy particulares entre la película de los hermanos Cohen 'Burn After Reading' y la nominación al Oscar de 'Benjamin Button'. Ahora con Tarantino y 'Inglourious Basterds'... ¿Trata de alejarse de los típicos personajes de comedias románticas o las superproducciones de Hollywood?
Yo siempre estoy buscando algo nuevo, algo que nunca antes había explorado. No pretendo la actuación extrema, pero tiene que ser algo que se sienta fresco, que vaya en una nueva dirección. Y me pasa más y más, a medida que crezco. Tiene mucho que ver la compañía que me toca y la forma en que yo mismo pretendo pasar el tiempo porque para filmar una película tengo que alejarme de mi familia, por meses. Y mejor que sea con gente que respeto, mejor que sea con algo que tenga significado para mi. Si me llevo bien, es fácil elegir. Pero sí, la variedad es lo que me gusta.
¿Y qué lo llevó a decidirse por una película como 'Inglourious Basterds'?
Primero que todo, el tema es atroz y eso siempre tienta. Pero más que eso, aprecio el elenco internacional, el hecho de reunir actores de países diferentes que además aprovechan sus idiomas originales... Quentin (Tarantino) eligió alemanes para los papeles alemanes, franceses para los franceses, americanos para los americanos y canadienses para los británicos (ríe). Se entiende.
Había una gran camaradería, pero Quentin ni siquiera dejó que veamos la película hasta el estreno mundial de Cannes.
¿No debería ser siempre así? ¿Por qué Hollywood contrata actores españoles para personajes mexicanos o filipinos para un rol chino?
Creo que Quentin cambió la forma en que vamos a hacer cine. Tendremos que mantener los verdaderos dialectos, los idiomas de cada época. Es parte del movimiento global. Y es algo que a mi me interesa, me encanta trabajar con elencos internacionales. En esta película, hay interpretaciones de gente que yo nunca había escuchado antes y son sorprendentes. Es un verdadero placer verlos.
¿Cómo fue la primera reunion con Quentin Tarantino?
Quentin me había ido a visitar, a mi casa, al final del verano. Vino con el guión y todo lo que sé es que hablamos del tema. Hablamos de la historia detrás de la historia, hablamos de cine hasta que se hizo tardísimo. Al día siguiente me desperté, vi cinco botellas vacías de vino en el suelo y aparentemente acepté a filmar la película porque seis semanas después tenía el uniforme puesto y ya era el Teniente Aldo Raine (No puede parar de reir).