La gratitud es una virtud que nace de la humildad de sentirse amados y de dejarse amar. No es mercadería de cambio ni un deber, sino puro y gratuito amor. El egoísta es ingrato no porque no porque no le guste recibir, sino porque no le agrada reconocer que debe algo a otros.
Tus padres te regalaron el don de la vida. La mente humana es incapaz de imaginar nada más grande.. y no es un don que dura un instante. Cada día te han dado y te siguen dando pedazos de sus vidas. Hay una sola manera de vivir este don, al menos en parte: ser agradecido en detalles concretos de la vida diaria.
Estarás ligado eternamente a tu papá y a tu mamá. Tú eres un don de Dios en sus vidas, y ellos lo son en la suya; reconoce que tú existes por ellos. Pero sobre todo reconoce que sienten responsables de haberte dado la vida a ti, y tú eres responsable de que gocen la de ellos.
Tus padres son criaturas humanas y algunas veces están cansados, otras desalentados y hasta, a lo mejor, enfermos. No son inacabables proveedores de tus deseos, principalmente de tu cartera.
Ellos necesitan de tu amor. ¿Por qué no comenzar esta noche misma a decirles que los amas?
Confíate a ellos y escúchalos. No hay en el mundo nadie que te quiera más que ello. Obedécelos. Su autoridad de hoy será fuerza para tu mañana. Ellos conocen la vida y su realidad; te pueden indicar el camino son los únicos que quieren tu felicidad.