S egún el escritor Ariel Barría, se debe en parte a que requiere de un proceso intelectual un poco más complejo. Sin embargo, añade que es estimulante avistar una generación de jóvenes poetas panameños como Frank Castro, Sofía Santím, Magdalena Camargo, Javier Romero y Javier Alvarado.
Barría, quien ha ganado el Premio Miró como cuentista y novelista, "ellos traen aires nuevos a la poesía y pueden captar a ese público joven".
Por otro lado, la poeta Emma Villazón señala que los concursos son buenas alternativas para la promoción de la poesía.
Con la obra "No me cubre la edad la primavera" (Poemas de Ocú), el joven poeta Javier Alvarado, se adjudicó por tercera ocasión este Premio.
De vuelta a sus raíces.
Al mejor estilo interiorano, Alvarado se presentó a la ceremonia con sombrero ocueño, camisa y chácara con bordados en espigueta. "Un homenaje a esos hombres y mujeres que trabajan la tierra", explicó.
En un momento me acerco a indagar su opinión sobre la impopularidad de la poesía. No duda en asentir: "Es un género hermoso que lamentablemente se ha vuelto de minorías".
Sin embargo, se muestra convencido de que debe ser un género de masas. "El arte tiene que estar al alcance del pueblo, y la poesía no debe ser algo demasiado académico, para vitrinas selectas", explicó.
Aquella noche, terminó con lecturas de versos inspirados en recuerdos típicos: los juegos en el parque, las salomas, las juntas de embarra, los tamboritos, y todo el aire folclórico que puede acunar un pueblo interiorano.
Al acto asistieron escritores y amigos del poeta ocueño.