S tella Sierra, Pedro Correa, José Corrales, Enrique Jaramillo Levi y principalmente Basilio Dobras Ramos, su padre, se cuentan entre los mentores del escritor colonense Basilio Dobras, ganador del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2010.
Así lo hizo saber el también pediatra a la audiencia que compartió en el Teatro Nacional el viernes pasado una noche especial con los cinco premiados en la versión LXVIII del Concurso que paga 15 mil balboas en cada sección.
Dobras habló a nombre de los ganadores y lo primero que hizo fue agradecer a “ese poder superior, que para algunos es la naturaleza... y en el caso mío es Dios”, dijo, y destacó que luego de haber conversado con los otros galardonados llegó a la conclusión de que él y ellos tienen en común tres cosas: el sueño de llegar algún día a una meta, que es escribir sin que haya nada que les impida por las mañanas levantar la pluma; haber conocido a algún familiar o amigo que en su momento le haya dado una palmada que avivó esa pasión por la literatura y, mantener ese deseo constante de aprender y crecer, vía la lectura y de seguir escribiendo.
Siempre, destacó, se teje alguna nueva novela, siempre existe alguna nueva poesía, que bulle por emerger.
Basilio Dobras tuvo palabras de gratitud también para su esposa, a la que llamó su Dulcinea, así como para sus dos hermosas hijas y su papá.
Por su parte, el Dr. Miguel Barnet, Jurado de Cuba, quien hizo uso de la palabra, a nombre del Jurado destacó el hecho de que “hemos podido constatar desde que llegamos, en primer lugar el trabajo tan sostenido e intenso que están desarrollando en la Dirección de Cultura por el engrandecimiento cultural en este país”.
También expresó que están al tanto de “los aspectos que están trabajando en relación con el tema del patrimonio”.
Agradeció las atenciones que para con todos tuvieron tanto la directora del INAC. “esa gran bailarina María Eugenia Herrera”, como la directora de Cultura, Aleyda De Gracia.
De igual forma, Barnet dijo que se percató del rico espectro de las obras presentadas al certamen y que en el caso de la novela observó que la diversidad incluía temas de parapsicología, aspectos míticos, obras de carácter social, otras sobre la vida periférica y la invasión de Estados Unidos a Panamá es un tema recurrente.
Ponderó el ensayo de Patricia Pizurno, sobre la raza e identidad, que le valió el galardón porque, según dijo, si hay algo de lo que “a veces nos acusan a los latinoamericanos es de no tener una identidad propia”.
Concluyó expresando su agradecimiento y privilegio por estar en Panamá, punto de encuentro, cruce, una vía hacia casi todos los sitios del mundo.
“Panamá es la llave que abre muchas puertas y sobre todo las puertas del corazón, del espíritu y la inteligencia. Nos vamos muy satisfechos y regocijados”.