El marido de la princesa Basma, tía del rey Abdalá II, y presidente de la Compañía Minera de Fosfatos de Jordania fue sentenciado por acordar la venta de fosfatos por un precio inferior a su valor de mercado tras la privatización de la empresa en 2006.
El tribunal también condenó en a Kurdi a 15 años de prisión y una multa de 44 millones de dólares por otro caso en el que estaba acusado de conceder contratos a empresas extranjeras a tarifas superiores a las de mercado.
La justicia también ha ordenado la confiscación de todos los bienes de Kurdi, que ha sido juzgado en ausencia tras huir del país el año pasado, aunque la corte aclaró que el proceso podría repetirse si finalmente el prófugo se entrega a la justicia jordana.
La Fiscalía jordana requirió en enero pasado a la Interpol que emitiera una orden internacional de arresto contra él.
El caso de Kurdi ha sido debatido por la opinión pública jordana como un ejemplo de la corrupción que desató las protestas reformistas de los dos últimos años.