Esas "pequeñeces" que preocupan a los/las niños/as no son lo que parecen. Pueden para ellos/as significar el fin del mundo, son retos que les hacen sentirse atemorizados/as. En todo caso, son asuntos importantes desde su perspectiva y si la gente "grande" se detuviera a analizarlos descubriría que dejan huella.
De manera alguna las preocupaciones son exclusivas de la gente crecidita. A los/las niños/as también hay asuntos que les preocupan, les hacen sentirse ansiosos/as y les causan estrés.
Quizás el problema está, según explicó la Licda. Lyseika Villamil, en que la persona adulta tiende a pensar que sólo pagar las cuentas, hacer llamadas, hacer compras, hacer frente al costo de la vida, la globalización, la creciente ola de violencia, la política doméstica, solucionar problemas derivados de la convivencia cotidiana en el círculo familiar o laboral son importantes, olvidándose de que el niño es una persona con expectativas, sentimientos, que con sus cinco sentidos está captando mensajes, situaciones, que tiene que enfrentar retos y a veces se siente inseguro/a respecto a si dará la talla, si llenará las expectativas que los/las adultos/as tienen respecto a él/ella.
A continuación una serie de estresores (tanto familiares como sociales) infantiles que pueden hacer que parezca hiperactivo/a cuando en realidad enfrenta momentos de tensión:
Nacimiento de un hermanoFallecimiento de un abuelo u otro familiar o de alguna mascotaProblemas en la relación familiar (violencia intrafamiliar, negligencia, divorcio de sus padres, matrimonio de su padre o madre) Problemas económicos en la familiaCambios de domicilioRepetición del cursoCambio de escuelaAumento de trabajo en las asignaturasCambios de profesoresPérdida de un amigoComienzo de actividades deportivasRegreso a casa de un internado o luego de haber estado distanciado porque vivía con otros parientes Ingreso al colegioInicio de una relación con una chicaBúsqueda de aceptaciónIngreso en un grupo...
Muchas veces, recordó la Licda. Villamil, a nosotros se nos olvidan que esas y otras cosas algunas de las cuales parecieran tener poca importancia desde el punto de vista nuestro son precisamente el tipo de cosas que nos preocupaban cuando nosotros fuimos pequeños y que eran importantes para nosotros.
Es la acumulación de estas "pequeñas" cosas no resueltas lo que podría dar más adelante a luz a un desorden de comportamiento parecido a la hiperactividad que no necesariamente es hiperactividad, concluyó la fuente.