Seis semanas ensayó, pues “para mí era importante que el personaje fuera creíble, real, que el público pudiera entrar en la historia. Muchas personas del público ya me han visto en otros proyectos y tenían que olvidarse totalmente de Agustín y ver a un joven autista de 30 años”.
Lo logró. Rosaura Alvarado, directora del programa de autismo del Instituto Panameño de Habilitación Especial, Iphe, estaba entre el público la noche del 26 de septiembre en el teatro La Estación, en el estreno de esta comedia de la dramaturga Anat Gov (1953-2012), de Israel.
A su juicio, “representó al autista al 100%. Es un gran artista”.
“Lo mágico del teatro es poder meterse en la piel de otras personas. Conocer por dentro las alegrías y tristezas de los personajes. Entender la manera de reaccionar a diferentes situaciones. Poder sensibilizarme con una enfermedad que afecta a mucha gente de forma silenciosa”, nos dijo este argentino, que ha hecho de Panamá su segunda patria y ya tiene su nicho en el mundo teatral local. “¡Dios mío!” es la segunda obra en la que interpreta a una persona con capacidades especiales. En 2010, se lució en el papel de un invidente, en “Las mariposas son libres”.