Que actualmente en Panamá y el mundo crezca el porcentaje de mujeres profesionales, empresarias, ejecutivas, guapas, jóvenes y solteras, puede ser consecuencia de la formación académica, fuerza laboral y remuneración económica, expresó el sociólogo, profesor de la Universidad de Panamá, e investigador asociado del Cela, Marco A. Gandásegui, hijo.
Argumentó que muchas teorías asocian este fenómeno con las exigencias del mercado y el creciente consumismo. Incluso, hombres y mujeres tienden a contraer matrimonio o compromisos a edades más avanzadas (cerca de los 30 años de edad). Muchos se quedan solteros y también sin hijos.
Sin embargo, “es la inserción en la fuerza de trabajo. Una joven social y económicamente acomodada no aspira a ser una empleada doméstica a los 16 años de edad. Tampoco, una mucama a los 18. Incluso, no piensa en ser una técnica obrera con formación a los 20 años. Quiere ser una profesional a los 22, con experiencia a los 24 y con posibilidades de mando a los 26 o 28 años. Tiene prioridades. A veces la familia, el matrimonio y los hijos ocupan un lugar secundario en su visión de mundo”, sostiene el investigador del Centro de Estudios de las Américas (Cela).