Para la angeolóloga mexicana Lucy Aspra, quien recientemente estuvo de visita en Panamá, desde pequeños escuchamos acerca de la existencia de los ángeles, no obstante, a medida que vamos creciendo, los vamos olvidando. Nuestros ideales pasan a una etapa materialista, dejando de lado la espiritualidad del ser.
La gran verdad, desde su óptica, es que estos seres de luz, nunca dejan de acompañarnos, porque aun cuando morimos, ellos están allí para hacer más fácil nuestro camino hacia la casa de Dios.
Una de las grandes incógnitas que tenemos los escépticos sobre su existencia es la forma de contactarnos con estos mensajeros y recibir su protección. Para esta especialista, quien se ha dedicado al estudio de los ángeles desde hace 16 años, no hay ritos ni ceremonias preestablecidas para el vínculo. Con el simple y llano reconocimiento de que existen y que están junto a nosotros las 24 horas del día, basta. La comunicación es a través del pensamiento y la necesidad de pedir su protección, el único elemento para la unión.
Aspra, en este sentido, afirma que todos los seremos humanos tenemos la capacidad de hacer contacto con nuestro ángel guardián, e incluso podemos estar rodeados de una legión de ellos, si nuestro espacio es luminoso. La fórmula mágica es tener conciencia de su existencia, porque según ella, al ponerle atención producimos una energía luminosa que ellos esperan para abrir las puertas de nuestro corazón y así trabajar con nosotros, y hacer que nuestra vida sea agradable y dejemos de dar tantos rodeos para completar la misión que tenemos en este mundo.
Esta escritora de 7 libros sobre los ángeles asegura tener testimonios de personas que con sólo decir: "Angel de mi guarda, protégeme", han sentido la presencia de una energía de amor que los ha cubierto como un escudo protector en cualquier ataque. Aunque muchos coincidirán en que esto puede ser producto de la mera casualidad del destino, los seguidores de esta corriente afirman que son los seres de luz que están cumpliendo con su función de protección.
¿Cómo saber si existen o si el vínculo es sólo mental?, se preguntarán muchos. Aspra es una creyente de que los ángeles también se nos aparecen y toman las características físicas propias de las personas que los contactan. Un ejemplo es el caso de una persona de tez morena, cuyo ángel tendrá los mismos rasgos físicos de la raza, con el objetivo de que la persona se sienta cómoda, confortable.
Según ella, los ángeles tampoco tienen alas como siempre los hemos imaginado, sin embargo, ante los niños ellos se manifestarán como siempre se los han representado.
Una de las tantas preguntas que surgen entonces es ¿son sexuados?, ¿son masculinos o femeninos? Para Aspra, los ángeles son seres de una evolución extraordinaria, que no tienen sexo, pero que podemos percibirlos con una configuración femenina o masculina dependiendo del mensaje que nos van a trasmitir. Ella misma todavía desconoce el por qué se presentan de alguna manera, pero, para ella, con el tiempo lo vamos comprendiendo.
Una de las principales confusiones que esta estudiosa aclaró es que los ángeles no se posesionan del cuerpo de una persona para transmitir mensajes, como algunas han mencionado.
Los ángeles son mensajeros cuya misión en la vida es guiarnos y protegernos. Ellos están presentes en todo aquello que es bello, que ayuda a la humanidad acrecer, ofreciendo energías positivas.
Los seres de luz siempre han formado parte del ser humano, sólo que hemos descuidado el aspecto espiritual.
Lucy Aspra inició sus estudios de los ángeles hace 16 años, dictando charla, cursos y seminarios en distintos estados de México.
Comenzó a profundizar su estudio luego de un sueño en el que un ángel le explicó la forma cómo debía hablar sobre la verdadera misión de los seres de luz.
Afirma haber tenido una visión con el ángel "Verdalen".
El "boom" actual sobre el estudio de los ángeles es para que tengamos conciencia de otros planos que no son materiales. Se está experimentando a través de una energía determinada que está bañando al planeta Tierra.
Actualmente nos estamos remontando a la antigüedad en la predominaba la espiritualidad.