Exmédico de Michael Jackson asegura que el cantante era adicto desde comienzos de los 90
"Sus nalgas estaban tan llenas de cicatrices y pus que la jeringuilla casi se dobló. Obviamente había recibido múltiples inyecciones anteriormente en esa zona antes de llegar a Bangkok", indicó el galeno.
Un nuevo testimonio médico refuerza la hipótesis de que Michael Jackson
padecía una adicción a los analgésicos desde mucho tiempo antes de su
muerte por consumo de propofol. Así lo aseguró un doctor que acompañó al
"rey del pop" en gira mundial de "Dangerous" 1993.
Stuart
Finklestein, quien compareció en el juicio que enfrenta al clan Jackson
con la productora AEG, dijo que en aquella época le inyectó una dosis
del potente analgésico Demerol y le aplicó morfina por vía intravenosa
durante 24 horas.
Finklestein, amigo de Paul Gongaware, mánager
de la gira "Dangerous", miembro de AEG y uno de los acusados en la
demanda presentada por la familia del artista, detalló cómo fue el
momento en el que Allan Metzger, el médico de Jackson en Los Ángeles, le
recomendó que le administrara una dosis de Demerol al cantante para el
dolor de cabeza que sufría.
"Sus nalgas estaban tan llenas de
cicatrices y pus que la jeringuilla casi se dobló. Obviamente había
recibido múltiples inyecciones anteriormente en esa zona antes de llegar
a Bangkok", indicó el médico, que pasó las 24 horas siguientes dándole
morfina a Jackson hasta que se encontrase lo suficientemente bien como
para subir al escenario.
Por esa época y tras dos conciertos
suspendidos por una supuesta deshidratación, el médico indicó que
Jackson comenzó a usar parches de Duragesic, empleados para controlar
los dolores crónicos moderados a intensos, que contiene el opiáceo
"fentanilo" y que es absorbido por la piel.
Además sostuvo que
empleados de Jackson recibían recetas para fármacos que finalmente usaba
el propio artista, como es el caso de su maquilladora, Karen Faye.
Finklestein
indicó que advirtió a los promotores de esos conciertos de que Jackson
era un "adicto", pero nadie le creyó. Según su testimonio, también
advirtió a Gongaware de que Jackson había desarrollado una adicción por
los opiáceos.
El "rey del pop" iba a reaparecer sobre los
escenarios de Londres en el verano de 2009 con su espectáculo "This is
it" que organizaba AEG Live. El abogado de la familia, Brian Panish,
culpó a esta empresa de presionar a Jackson e ignorar su delicado estado
de salud, con el único objetivo de hacer un negocio redondo con su
reaparición.
En su defensa, AEG sostiene que Jackson contrató
personalmente al médico Conrad Murray, quien cumple actualmente una
sentencia de cuatro años de prisión tras ser condenado a finales de 2011
por homicidio involuntario en el juicio penal por la muerte del
cantante.