Como ya es tradición, la misa de celebración del Domingo de Resurrección reunió a todos los miembros de la Familia Real española, en la Catedral de Palma de Mallorca. A excepción de los Príncipes de Asturias, que no han viajado esta Semana Santa a Palma, debido al avanzado estado de gestación de doña Letizia, que espera para finales de abril a su segunda hija.
Los Reyes llegaron a la catedral, junto a los hijos de los Duques de Lugo y los Duques de Palma, notándose la gran ausencia de la infanta Leonor, que se quedó junto a sus padres en el Palacio de la Zarzuela y que el año pasado fue la protagonista indiscutible de dicho evento.
El subteniente, que ha recibido en las últimas semanas alguna que otra reprimenda por su "mal" comportamiento con la prensa y por sus alocadas noches de fiesta, puso tierra de por medio durante esta última Pascua y se citó con su novia en el lujoso hotel de una playa caribeña en la Isla de Antigua antes de unirse a las tropas de Inglaterra.
Un lugar idílico para olvidarse del mundo, aunque, como sucedió en esta ocasión, Harry no lo consiguió del todo, ya que fue durante su estancia en la isla cuando recibió la triste noticia de la muerte de una amiga de su hermano, el Príncipe Guillermo.
La teniente Joanna Dyer, de 24 años, perdió la vida en Irak al ser atacado el vehículo con el que patrullaba en compañía de tres compañeros. (Dyer se graduó el pasado diciembre junto al príncipe en Sandhurst en una ceremonia a la que asistió la reina Isabel II, abuela de Guillermo).