La opinión generalizada de los galeristas españoles, que detrás de EEUU integran la representación más nutrida por país en el evento, que se extenderá hasta mañana, es que el arte español estará a la par de las ventas del latinoamericano en el próximo quinquenio.
"Las ventas en Nueva York y Miami confirman una tendencia que comenzó hace unos dos años, y que está encabezada por consagrados maestros latinoamericanos, tal como lo testimonian las ferias de esas ciudades y las subastas de Sothebys", dijo a EFE Jon Idiakez de la galería Papua, de San Sebastián (España).
Durante 2004, la empresa de subastas Sothebys privilegió las ventas de arte latinoamericano, en las que alcanzaron precios récord de millones de dólares obras de los mexicanos Rufino Tamayo, Diego Rivera y José Clemente Orozco, del chileno Claudio Matta, del cubano Wilfredo Lam, y del colombiano Fernando Botero, entre muchos otros.
Para Ilana Vardy, directora de Art Miami, que concentra a 135 galerías de 23 países, la numerosa representación española no le da un carácter único al evento, que más bien pretende "poner énfasis en los artistas emergentes de un mundo sin fronteras". El costo promedio de las obras en el Art Miami oscila entre 5.000 y 20.000 dólares, mientras que en el suizo Art Basel, la otra feria que ha hecho de Miami uno de los principales centros comerciales del arte en EEUU, los precios suelen comenzar en los 10.000 dólares y pueden sobrepasan los millones.
Reconoce que ha sido una proeza lograr que hable y tener el conocimiento en lo que el lenguaje de señas ha jugado un papel muy importante.
Diego fue educado en la terapia de comunicación total, que emplea métodos terapéuticos para lograr una educación integral.
Señala que algo importante para estas personas es no hacerles ver lo que no tienen, sino de lo que son capaces de lograr, explotando esas virtudes de forma positiva.
María reconoce que hay un factor vital en todo esto y es la fe. "Lo esencial en la vida, lo más importante fue enseñarle que Dios existía y que estaba en él".
Agrega que la familia es un patrón fundamental. No importa lo que se diga, hay que tener una fe plena de que para Dios no existe lo imposible y que se puedan vencer los obstáculos.
Diego libró una carrera contra la adversidad que hoy felizmente ha superado llevándolo a ser una persona destacada. Estudió en un colegio donde tenía que recibir 17 materias y manejar tres idiomas: inglés, francés y español.
Diego se graduó de VI año del Colegio Franco Panameño, escuela donde se enseña español, inglés y francés.
Uno de sus sueños es poder ser recibido por la embajadora de Estados Unidos Linda Watt.