La duquesa de York, Sarah Ferguson, arregló cuentas el fin de semana con el príncipe Carlos, a quien acusa de "crueldad" por haberla condenado al ostracismo en la familia real, y sugiere que podría casarse de nuevo con el príncipe Andrés.
"Carlos y mi madre eran los mejores amigos del mundo (...), se veían con frecuencia, no comprendo porqué es tan cruel ahora. Verdaderamente no comprendo, porque yo adoraba a Carlos", dice la duquesa en una entrevista al Times.
Sarah se queja en particular de no poder acercarse a sus sobrinos, los hijos de Carlos y Diana. "No estoy autorizada a ver a los chicos y ellos me hacen falta. Yo amo a William y Harry", explica la duquesa, que festejó el viernes sus 40 años.
"El duque de Edimburgo no me quiere. Le príncipe Carlos no me quiere (...) ¿Dónde están la cortesía, el perdón en todo esto? Cuando yo pienso en ello me lleno de tristeza", dice indignada la que fue apodada Sarah "la escandalosa" por desplantes durante su polémica vida matrimonial con Andrés.
Desde su divorcio en 1996, ambos esposos se han ido reconciliando. Ahora comparten con sus dos hijas la misma casa, el castillo de Sunninghill, aunque instalados oficialmente en dos alas diferentes del edificio regalado por la reina como regalo de matrimonio.
Y Sarah Ferguson, que lleva aún su anillo de casada, no excluye en la entrevista al Times que pueda volver a casarse por segunda vez con el hijo de Isabel II, una perspectiva que aterroriza al palacio de Buckingham.
"No teníamos ningún motivo para divorciarnos Andrés y yo. No teníamos a otra persona en nuestras vidas. Nos divorciamos porque era necesario que me fuera para trabajar", explica Sarah Ferguson, agregando que le "gustaría tener otro hijo".
Para pagar sus astronómicas deudas, la duquesa ha realizado una carrera publicitaria para promocionar jugos de frutas y métodos para adelgazar.