El Panamá América
Nokia, el mayor productor mundial de teléfonos móviles, dejará pronto de ser la marca finlandesa más universal para dejar paso nada menos que a Santa Claus, según los planes de una fundación benéfica que pretende demostrar que el personaje navideño es tan finlandés como la sauna.
La recién creada Fundación Santa Claus ha convertido al viejecito de barba blanca y abrigo rojo en una marca comercial, que puede ser utilizada por cualquier empresa finlandesa en su propio marketing, previo pago de 100,000 marcos (15,000 dólares) en concepto de licencia.
De momento, 25 de las principales compañías de este país nórdico colaboran con la fundación, que destinará los beneficios obtenidos a financiar proyectos de bienestar infantil, en cooperación con UNICEF.
Gracias a esta iniciativa, Santa Claus, o Papá Noel, ya cuenta con su propio banco, líneas aéreas, operador de telefonía móvil, grupo editorial e incluso recientemente fue lanzado al mercado el café oficial de Santa Claus.
"Vamos a crear una imagen de Finlandia como único y auténtico hogar de Santa Claus, y al mismo tiempo ayudar a las empresas finlandesas a capitalizar esa imagen", afirma Martti Laaksonen, presidente de la fundación.
La colaboración con la fundación está abierta a todas las compañías y asociaciones finlandesas, grandes y pequeñas, y se espera que el número de participantes aumente considerablemente en los próximos años.
Según Laaksonen, la fundación fue establecida para contrarrestar la creciente competencia internacional en torno al origen y nacionalidad de Papá Noel.
Desde hace años, diversos países cercanos al polo norte, desde Canadá hasta la autonomía danesa de Groenlandia, aseguran que el personaje navideño vive dentro de sus fronteras.
Lo mismo ocurre en Suecia, Noruega e Islandia, donde las autoridades decidieron emular a los finlandeses, que fueron los primeros en abrir un centro turístico en Laponia en torno a la figura de Santa Claus, y crearon también sus propias "oficinas de Papá Noel".
Incluso Alaska y China se han apuntado a la lucrativa fiebre de Santa Claus, ante la imposibilidad de certificar la nacionalidad del tradicional personaje.
Para los finlandeses, sin embargo, la cuestión no admite dudas: Joulupukki, el auténtico Santa Claus, tiene su hogar bajo la colina de Korvatunturi, cerca de la frontera norte con Rusia, desde donde se desplaza todos los días hasta su taller de juguetes de Rovaniemi, capital de la Laponia finlandesa.
"La mejor prueba de que Santa Claus vive en Finlandia es el medio millón de cartas que recibe todos los años en su oficina postal de Rovaniemi, escritas por niños de todo el mundo", explica a EFE Matti Lipponen, director de la empresa que gestiona la fundación.
El "peor" rival del Papá Noel finlandés, el Santa Claus sueco, solamente recibió 200,000 cartas el pasado año.
Lipponen asegura que no pretenden hacer una cruzada para "convencer a los niños de que crean en Santa Claus, en lugar de otras figuras navideñas, como los Reyes Magos o San Nicolás", afirma Lipponen.
"Sólo queremos que los niños que creen en Santa Claus conozcan la tradición navideña finlandesa, una tradición que tiene ya varios siglos", añade.
Sin embargo, Lipponen admite que la imagen visual que han elegido para representar a Santa Claus se basa en la figura oronda y jovial de traje rojo universalmente conocida, "porque el tradicional Papá Noel finlandés es más bien gris".
Mediante la venta de un libro, una placa y un disco compacto con temas navideños, la fundación espera recaudar varios millones de marcos al año, que irán destinados a financiar un proyecto benéfico anual, bautizado como "el regalo de Santa Claus".
El primer "regalo" de la fundación se entregará en noviembre del 2001, y consistirá en la construcción y rehabilitación de centros infantiles para los niños sin hogar de San Petersburgo (Rusia).
"Confiamos en que, en el futuro, Santa Claus sea el producto finlandés más conocido en el mundo, más incluso que Nokia, a cuyos directivos esperamos convencer para que se unan pronto a la fundación", dice Lipponen.