Cada ciudad tiene su personalidad y ésta es dada por el carácter crítico de sus pobladores. La ciudad de Florencia, no es ajena a esta regla. Históricamente reconocemos el carácter partidario de los ciudadanos florentinos, desde las antiguas y clásicas controversias entre los Guelfi y Ghibellinos, al alternarse el gobierno de la ciudad y dividir con sus políticas el sentir popular, llegándose incluso al enfrentamiento contra la misma República Florentina. Desde entonces vemos como las mismas tensiones que se creaban, ayudaban en cierta manera a crecer y fortalecer a la ciudad. ¡Cómo no recordar los "motines" del monje Savonárola, que dividieron en dos la moral de los florentinos, entre los religiosos y promotores de novedades sobre la fe y la religión, en lejanas controversias!. En ellas podemos notar como esa misma controversia ayudaba a incrementar el sentido de la colectividad y de la convivencia civil.
Del alma crítica de los florentinos y de los toscanos muchos comentarios han hecho, los florentinos. Y gracias a su caprichoso carácter crítico éstos son reconocidos como creativos y como inventores dejándose constancia de que esa genialidad va acompañada de un "refinado gusto por las buenas cosas "y por una celosa protección de su hermosa ciudad.
Dentro de este marco de relexiones la Municipalidad de Florencia ha invitado a uno de los representantes mas admirado de la plastica moderna, Fernando Botero, otorgándole el privilegio de exponer sus obras . Reiteramos, "privilegio" dado que ha sido unan distinción concedida a pocos artistas vivientes o fallecidos.
La plaza de la Señoría es una de las plazas más bellas del mundo al mismo tiempo que motivo de orgullo para todos los italianos, de allí la trascendencia de la distinción al artista colombiano, teniéndose en cuenta su magnitud histórica y su calidad de monumento histórico ante el cual el visitante puede captar la atmósfera renacentista de su construccion. Se comprende así, como esta exposicion de Botero, desacraliza un espacio identificado con el pasado de la ciudad razón por la cual originó una progresiva protesta por parte de algunos sectores opuestos a la idea de contemporaneidad que conllevaba Fernando Botero. En las reuniones preparatorias entre el ex-alcalde y ex-asesor de Cultura, Giorgio Morales se suscitó un debate en torno a no conceder el espacio a dicha iniciativa; señalándose que " de todas formas la Plaza de la Señoria no puede acojer una exposición de arte contemporaneo, asi constrastante con los monumentos y con las esculturas que allí se encuentran, ya que los visitantes que llegan a Florencia, tienen el derecho de admirar uno de los lugares más bellos del mundo en su aspecto normal sin las presencia de esculturas que provocarían un impacto visivo contrario a la perspectiva del Palacio Viejo y de la Logia de los Lanzi."
Vemos así como parte del mundo político y cultural florentino tomó distancias mientras el sector que podríamos considerar dentro de la intelectualidad, dentro del cual destacá ampliamente el crítico Tommaso Paloscia, en un artículo de polémica factura, remarcaba dos aspecto de la controversia. Primero, haciendo notar que ya el artista colombiano "habia sido invitado por el Municipio hace cinco años atrás ,ofreciéndosele en esa ocasión el espléndido espacio de Forte Belvedere, situado en la colina florentina", sitio en el cual en esa oportunidad Fernando Botero colocó sus "mujeres gordas" evitando la parte del balcón que miraba hacia la ciudad, gesto éste que fuera criticado. Mismo que, incluso, fue causante de que el artista fuera acusado de evitar el enfrentamiento con el clasisimo florentino al tiempo que fuera, también, elogiado por parte de un gran sector de la critica local por el gesto demostrado y que fue entendido como uno de reverencia y respeto hacia la ciudad"
El segundo aspecto que podemos anotar en torno a la intervención de Paloscia, se da al remarcar éste que "siempre y cuando se respete el profesionalismo y la fama del artista colombiano, porque, no se había creado una comisión para escoger a él o a los artistas que en el futuro podrían exponer sus obras en dicha plaza". Al mismo tiempo que se anunció que Fernando Botero, había sido invitado a exponer en la ciudad, el escultor polaco Igor Mitoraj en la sede del Museo Arqueológico y en los jardines de Boboli continua Paloscia , quien es el mejor representante del "Clacisismo Moderno" como Mitoraj podría ser el mejor candidato a un hipotético enfrentamiento con las autoridades de la ciudad."
El rumor de la polémica acompaña a Botero y a sus esculturas y en ese contexto las opiniones, mientras la plaza, ya ocupada por las esculturas, es inundada por turistas, paisanos y pobladores. Con ellos las graciosas creaciones del colombiano en las cuales el elemento extraño y perturbador domina la misma plaza y da la posibilidad de una nueva lectura de la misma. De esta misma forma ha empujado al ciudadano a valorizar lo propio conviviendo con el sarcasmo de quien cotidianamente frecuenta.
Al cierre de este artículo me informan que a una de las esculturas ("El perro") le han robado uno de los bigotes. Acción que como artista no justifico pero que ustedes, lectores, tendrán que juzgar. Sin embargo, me siento cómplice del hecho que es parte del juego de lo fantástico y lo absurdo de la misma situación: Fernando Botero como un creador que desacraliza a la ciudad de Florencia y de sus habitantes, los florentinos. Para terminar anotamos que cada quien usa las armas que el poder le concede y desde que el mundo ha sido tal, la burla y la ironía son armas típicas de las poblaciones que cultivan un fuerte carácter crítico de desarrollo colectivo. Habría que decir, como Adriano, amén.
(Florencia julio "99)