Panamá es un país sin libreros. El último librero se llamó Amador Fraguela. Desde que murió no hay libreros en Panamá, se lamentó la profesora y escritora, Ileana Gólcher.
Entonces, siguió explicando, esa figura que estaba pendiente de qué era lo último que tenían las editoriales, cuáles eran las obras más leídas, que te recomendaba leer esto o lo otro, que te mantenía al tanto acerca de los temas, tendencias, autores, ferias y todo lo relacionado con la industria del libro desapareció.
Ella habló a Panamá América sobre el impacto de la carencia de una política del libro en nuestro país y cómo la violación a la ley de derecho de autor es el pan de cada día.
Gólcher explicó que en Argentina, Colombia, Chile y México tienen política del libro, lo promueven y a los autores nacionales. "Hay todo un clima de movilización que dinamice la lectura y producción bibliográfica".
A su juicio, la primera limitación que existe en Panamá a la hora de querer publicar un libro es el bajo nivel de lectura de la población. A ello cabe añadirle los altos costos de las imprentas, la falta de incentivos por parte del Instituto Nacional de Cultura, INAC y del Ministerio de Educación, al igual que el hecho de que cada día las librerías cobran comisiones más altas por tratar de vender los libros. Hasta 40%. Las que cobran más bajas comisiones son las Farmacias Arrocha (20-25%) y los Supermercados Riba Smith (10%),
Otros aspectos que resaltó la también promotora cultural es que Panamá es uno de los pocos países de América Latina donde las bibliotecas universitarias están cerradas los domingos y en que en los aeropuertos no hay un sitio dedicado a la venta de libros.
Opina que el INAC debería poner un puesto con los autores nacionales.
Asimismo, la docente universitaria denunció que "cada vez hay menos librerías y más fotocopiadoras, estas últimas que son las enemigas de los autores".
Es un problema complejo que comienza desde la escuela, dijo Gólcher, a quien le duele la falta de conciencia de parte de las autoridades para "agarrar al toro por los cuernos" y definir una política del libro en el país.
No todo es negativo, agregó y aplaudió las ferias del libro, que cada vez atraen más visitantes y son un éxito.