En medio de una gran expectación cifrada en paparazzi locales y extranjeros que llevan varios días en estado de alerta, Kim Kardashian llegó a Israel en compañía de su esposo, el famoso rapero Kanye West , su hija North y su hermana-cómplice televisiva Khloe.
Más allá de visitar los Lugares Santos de Jerusalén y los menos santos de Tel Aviv, la llegada de la reina californiana del 'reality show' se debe, entre otros motivos, al bautizo de su pequeña North en la Catedral Saint James, situada en el barrio armenio de la Ciudad Vieja. Tras la ceremonia espiritual no exenta del mejor amigo de las hermanas Kardashian -la cámara- visitan el Santo Sepulcro en Jerusalén donde la tradición cristiana sitúa la muerte de Jesús. Según fuentes cercanas a la organización de la visita, el Muro de las Lamentaciones (el lugar más sagrado del judaísmo) figura en el recorrido religioso y social.