Cuando en 1914 Gabriela Mistral escribió sus "Sonetos de la Muerte", que comienzan con el verso "Del nicho helado en que los hombres te pusieron", no imaginaba que los chilenos la mantendrían desde entonces en un lugar tanto o más gélido.
Hoy, 88 años después, Gabriela ha escapado por sí misma de ese nicho con las páginas de "Bendita mi lengua sea", su diario íntimo que acaba de publicarse, fruto del trabajo realizado durante casi tres décadas por Jaime Quezada.
El libro desvela una mujer de ideas muy avanzadas que, ya en la segunda década del Siglo XX, defendía la necesidad de una reforma agraria latinoamericana y que muestra sin tapujos su vida personal.
Gabriela (1889-1957), nacida como Lucila Godoy Alcayaga, es en su diario un personaje cargado de vida, de obsesiones, preocupaciones por el país y el continente en lo social, ideológico, político y educacional.
En las 290 páginas del diario, "los chilenos podrán conocer de primera fuente a Gabriela como una mujer total", destacó a EFE Jaime Quezada, director ejecutivo de la Fundación que lleva el nombre de la ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1945 y uno de los más profundos conocedores de su vida y obra.
Quezada, para quien el diario es una verdadera autobiografía, quiso con su publicación hacer justicia a una mujer "que siempre ha sido una desconocida para los chilenos", que con ella sólo han construido "mitos e injusticias".
"Mientras unos la calumniaban, otros le colgaban aureolas, la llamaban "Divina" y la convertían en una especie de santa, pero de su obra no se difundían más que retazos en antologías precarias y textos escolares", subrayó.