La amistad de Mel Gibson y Jodie Foster fue más fuerte que cualquier crítica o escándalo.
Si hay algo que adora Hollywood es un buen “comeback”, un brillante regreso artístico tras un descenso a los infiernos en lo personal, y eso es precisamente lo que consigue Jodie Foster en “El castor” con Mel Gibson, cuya actuación se considera ya una de las mejores de su carrera.

El actor, acusado de un delito menor por una agresión a su ex pareja, la rusa Oksana Grigorieva, alcanzó en marzo un acuerdo extrajudicial por el que quedaba en libertad condicional no supervisada durante un periodo de tres años.
Su imagen pública, ya muy deteriorada luego de declarar en 2006 totalmente ebrio, que los judíos tenían la culpa “de todas las guerras del mundo”, empeoró en 2010 con aquel maltrato y sobre todo a raíz de la filtración de unas conversaciones telefónicas grabadas por Grigorieva, en las que supuestamente Gibson la insultaba y denigraba.

¿Podrá ahora “El castor”, que se estrena pronto en EE.UU., reconciliar al público estadounidense con el actor? “No tengo ni idea”, admitió Foster.
“En la lista de prioridades y problemas en su vida esa debe ocupar la tercera o cuarta posición ahora mismo. Tiene cosas más importantes de las que ocuparse primero”, añadió la directora y protagonista del filme, para quien Gibson “es un hombre de talento enorme y un magnífico cineasta”.
La amistad pudo más que la crítica.
Tras muchos nervios y un poco de suspenso, Jodie llegó a Cannes el pasado martes para presentar el filme. El gran ausente en la muestra de la mañana fue Gibson, a quien la critica y medios esperaban para atacar, pero Foster estaba allí cual soporte y de paso preparó el terreno para la entrada de Mel.
La película que despertó suspicacias en los Estados Unidos, donde el nombre de Gibson “suena mal”, en Europa logró acaparar la atención del público y la recepción en Cannes fue muy positiva, algo que animó realmente a la actriz y directora , para quien esta cinta es claramente un proyecto personal.
La cineasta, quien no sabe si la película podrá ayudar a Gibson a mejorar su reputación, asegura que sí sirve “para conocer su alma”. Con respecto al comportamiento de Gibson fuera de la pantalla fue más lacónica, señalando que no puede eximirlo. “Solo él lo puede explicar”, añadió. Sin embargo no dudó en defender al ser humano, señalando que lo conoce bastante (“ha sido un amigo de muchos, muchos años”) y que como amigo es amable, leal e inteligente. “Puedo pasar horas en el teléfono con él hablando de la vida. Es complejo, y aprecio su complejidad y lo que su complejidad le da a su trabajo”.
Se conocieron en 1994 durante el rodaje de “Maverick” y su amistad no ha hecho más que florecer desde entonces. Con la misma naturalidad con la que por aquel entonces Foster posó a caballito a espaldas de un Gibson jovial, ambos se vuelven a fotografiar juntos; él más canoso y ajado, ella más madura, pero igual de comprensiva.
Para ella, Mel tiene una imagen como persona que ningún escándalo lo puede borrar, y aunque él reconoce que no encontrarían dos personas más diametralmente opuestas en religión o política, ella es su soporte, alguien que sabe, jamás lo abandonará.