"Un camino largo, pero rico, lindo. Lleno de disfrutar cada minuto la experiencia. Es como un peldaño que se sube en el camino del cual queda aún mucho por recorrer". Y Gladys Sevillano lo recorre, felizmente, junto a su esposo Armando Granja (quien hace esculturas en vidrio) y sus hijas Irene (12 años) y María del Mar (7 años), quienes ya también escudriñan los secretos del vidrio.
Noventa (90) piezas de joyería, donde el vidrio es el rey, son exhibidas en Librería Allegro. Es una muestra sin precedentes que ha tenido muy buena acogida.
Gladys Sevillano tiene siete (7) años de trabajar el vidrio. Dos en que lo domina más. Para ella no representa una tarea difícil hacer arte (joyas y vitrales) con este material. Antes trabajó mayormente cerámica.
"Pero, requiere de constancia y paciencia, para lograr una comunicación íntima con el material", hace la salvedad. Y, explica que "el fuego es parte fundamental de este proceso. Él aporta a la obra elementos transformadores de colores, tonalidades y formas, producto de la experimentación constante confiriéndole al cristal posibilidades de reflejar o absorber la luz dependiendo de qué materiales se usen. Así que hay que estar muy atento, presentes, para descifrar qué resulta de cada horneada y así entender su comportamiento".
Para ella la fusión y fundición del vidrio constituyen un constante experimentar. Un reto a la creatividad. El resultado depende en gran parte del tiempo que dura la horneada y la intensidad del calor.
La experimentación con vidrio "ha sido un trabajo constante donde aprendes qué debes hacer en el horno para lograr cuál resultado".
Preguntada sobre el tiempo que le toma hacer una pieza, ella nos dice que nunca se ha puesto a cuantificar su trabajo pieza por pieza, dado que trabaja es haciendo series. Sin embargo, añade que: " sé que voy por buen camino porque al final del trabajo el día pasó y no me di cuenta".
Ella, recalcamos, no es la única que tomó la senda del arte. Su esposo Armando Granja, quien es escultor, representa en la vida de Gladys Sevillano "motor y apoyo fundamental en este proyecto".
A menos de 48 horas del Día de la Madre, le pedimos que nos hable sobre lo que para ella representa ser madre tres y más veces, porque, aunque tiene sólo dos niñas, cada obra es como si fuera otra más.
Se siente plena, con su vida familiar y la evolución de su arte. Le es muy gratificante "ver crecer a mis hijas con amor y cerca de este trabajo que es un regalo divino".
Y, precisamente porque siente pasión por lo que hace, es que ella recomienda a toda madre que permita a sus hijos caminar por este sendero que tantas satisfacciones genera.
"Involucre a los niños en el arte, que es lo mejor que les puede ocurrir. Son niños más sanos y más alegres", expresa. Porque, le consta esto y que "del arte sí se puede vivir si se hace con amor. En algún momento da sus frutos". Su obra se exhibirá en Allegro hasta mañana miércoles 7 de diciembre.
Queremos saber más sobre nuestra interlocutora, cuya obra ha sido expuesta en Costa Rica, Colombia y Panamá, su patria adoptiva, donde esta talentosa colombiana vive hace 26 años.
Nos dice que estudió varios temas relacionados con el arte, diseño gráfico y se graduó de arquitecta. La arquitectura fue llevando a Gladys Sevillano por los caminos del interior, de la creatividad. Su tesis consistió en un estudio sobre las técnicas de la fusión y fundición del vidrio.
"Fue en ´86 y nunca pensé que me iba a involucrar por esos caminos. La vida me fue llevando. Y fui profundizando. Y sigo con este tema", comenta, y añade que sobre el vidrio hay tanto qué aprender como sobre el ser humano".
En su taller "Quimera", porque es una cazadora de sueños, estamos seguras, alcanzará más estrellas.