Dos acontecimientos dominan la escena de la tecnología de la información (TI) en el Reino Unido: el llamado "virus del milenio" que afecta a los ordenadores y el inicio de la Unión Económica y Monetaria (UEM) para europea desde el 1 de enero de 1999.
Todas las empresas, organismos e instituciones británicas son conscientes de los problemas a los que se van a tener que enfrentar a medida que se acerca el año 2000. El "virus" o la "bomba" del milenio, que podría hacer que muchos sistemas informáticos fallaran o reaccionarán de modo imprevisto a partir del 31 de diciembre de 1999 si antes no se toman medidas, se debe a la técnica de programar las fechas que hace que el ordenador sea incapaz de distinguir si el año "00" corresponde al 2000 o al 1900.
El tema tiene tanta importancia que el Primer Ministro Tony Blair insistió recientemente en su apoyo a la campaña nacional lanzada por el Gobierno, anunciando nuevas medidas para ayudar a resolver los posibles problemas: subvenciones de 70 millones de libras a pequeñas y medianas empresas, pues es posible que sean las más afectadas por el cambio de fecha, así como otras para crear una "fuerza de choque" de unos 20.000 técnicos que ayuden a identificar y solucionar los problemas.
Tony Blair anunció además que el presupuesto del organismo Action 2000, creado por el Gobierno precisamente para dirigir los esfuerzos tendentes a evitar esos problemas, se iba a aumentar de 1 a 17 millones de libras y se iban a aportar otros 10 millones al fondo creado por el Banco Mundial para llevar a cabo una tarea similar en otros países.
Al Reino Unido le preocupa el hecho de que, como los sistemas de TI de todo el mundo están cada vez más interrelacionados, si algunos países no adaptan sus sistemas al cambio de fecha puedan poner en peligro los de los países que los hayan preparado. Hasta ahora, por lo que se refiere a los planes de emergencia previstos, el Primer Ministro ha dicho que se modificarán teniendo en cuenta las implicaciones que tendría el hecho de que haya países que no hayan hecho las adaptaciones necesarias.
Tony Blair dijo: "Hemos identificado cinco áreas claves en las que las conexiones internacionales son muy importantes: energía, telecomunicaciones, finanzas, defensa y transporte. Si no actuamos a tiempo las consecuencias serán enormes pérdida y un impacto que podría resultar desastroso".
Sobre este panorama se producirá además otro hecho importante: el inicio de la "era del euro". El Reino Unido no se incorpora a la moneda única en la primera fase, pero eso no quiere decir que las empresas británicas que comercian con los once países que van a formar la primera zona del euro no se vayan a ver afectadas por este hecho. Por ejemplo, como todas las demás empresas mundiales que quieran seguir negociando con las de esta zona, deberán hacer sus ofertas en euros, facturar en euros y convertir luego sus transacciones a la moneda nacional. Esto supone de nuevo la introducción de cambios importantes en todos los procesos económicos, sobre todo en los sistemas informáticos.
Dennis Keeling, director de la Business and Accounting Software Developers Association, ha dicho que el euro es un asunto muy importante, tanto para las grandes como para las pequeñas empresas: "El anuncio de algunas grandes multinacionales, como Rover y Siemens, de que van a favorecer a sus proveedores que estén preparados para cobrar y pagar en euros, supone una presión sobre todas las empresas que forman la cadena de la oferta".
Por eso, muchas empresas británicas ya están adaptando sus sistemas informáticos para resolver al mismo tiempo los dos problemas. Por ejemplo, la compañía de seguros Royal and Sun Alliance Insurance calcula que se va a pagar 100 millones de libras en adaptar sus sistemas de TI para resolver ambos problemas y que va a tener que dedicar a ello el equivalente a 540 años de trabajo.
Por su parte Tony Lewis, director ejecutivo de la Computing Services and Software Association, dice que estos dos problemas son temas de gran importancia para la industria informática: "El problema del año 200 es uno que ´tenemos que resolver´, mientras que el del euro es uno que ´debemos resolver´", explica.
Pero ya hay por lo menos una institución británica preparada para el euro: La City de Londres, el centro financiero del país. El Subgobernador del Banco de Inglaterra, David Clementi, confía en que, a pesar de que el Reino Unido no forme parte al principio del "club del euro", será capaz de ofrecer toda su amplia gama de servicios financieros a nivel mundial con su proverbial eficacia y competitividad.
Londres es uno de los tres grandes centros financieros del mundo, junto con Nueva York y Tokio. Su importancia se basa en la liquidez de sus mercados y en la magnitud de sus negocios financieros internacionales, parámetros que no dependen de la economía británica. Clementi opina que el euro va a ser una moneda importante en la financiación internacional, que va a suponer gran profundidad y liquidez. "Londres estará preparado para la introducción del euro", dijo. "Todo el que quiera mantenerse en primera fila del mercado deberá ser capaz de negociar y tomar posiciones en euros en el mercado de Londres desde el primer día. Como primer centro financiero de Europa, estoy convencido de que Londres será también en principal mercado internacional del euro", terminó diciendo.