Cinco días fueron suficientes para hacer un despliegue de las mejores producciones cinematográficas iberoamericanas y del continente europeo en la realización del Festival Internacional de Cine de Panamá, las cuales se proyectaron en el Teatro Nacional (sede principal del IFF), Cinemark de Multicentro y la Plaza Quinto Centenario localizada en la Cinta Costera.
“Este festival ha sido un gran logro, ya que ha superado todas las expectativas. Hemos pasado unos días maravillosos compartiendo conocimientos, creando y fortaleciendo puentes de intercambio cultural; en fin, hemos unido al cine, una de las mayores pasiones que compartimos todos los asistentes a este evento”, puntualizó con ánimo y satisfacción por el deber cumplido Pituka Ortega Heibron, directora del Festival Internacional de Cine de Panamá durante la última gala realizada en el Teatro Nacional.

Reconoció además su profundo agradecimiento a los que apoyaron y disfrutaron de la experiencia, e incentivó a seguir cultivando nuestra cultura cinematográfica por medio de la creación de producciones con trascendencia internacional y la asistencia a las salas de cine.
Como plato fuerte de esta vitrina se presentó “La chispa de la vida”, una tragicomedia dirigida por uno de los profesionales más influyentes del cine español como lo es Antonio de la Iglesia, quien confesó su alegría de ser partícipe en este festival panameño, admitiendo lo siguiente: “Han sido muchos los festivales internacionales que he visitado, pero en este me he sentido como en casa, ya que me han tratado con mucha calidez y me he sentido querido. Además, es un gran honor ver el estupendo trabajo que ha realizado este pequeño grupo de personas organizadores de este evento”, confesó el también creador de la película “El día de la bestia”.

Por otro lado, en dicho espectáculo se entregó el “Premio del público”, siendo “Juan de los muertos” la cinta preferida. Su director, Alejandro Brugués no estuvo presente para recibir el codiciado galardón.
En las mismas líneas, la que ocupó el segundo lugar en esta categoría fue “La voz dormida”, de Benito Zambrano. Dichas producciones fueron las más influyentes en el aspecto de favoritismo para con los espectadores del IFF Panamá.
Para cerrar con broche de oro, se organizó un elegante coctel en las instalaciones del Arco Chato, un lugar histórico y majestuoso para que artistas, productores, directores, organizadores y demás público celebraran a lo grande la culminación de esta vitrina de talla internacional, la cual ha sido uno de los primeros pasos que ayudarán al desarrollo del mundo de la pantalla grande en tierras canaleras.