Su rostro es nuevo, fresco y diferente. Hilary Swank posee un brillo poco visto en la pantalla grande y un talento que le ha significado numerosos premios, además de una nominación al Oscar, por su actuación en el film independiente "Los muchachos no lloran".
Swank surgió durante la última temporada cinematográfica como una de las pocas revelaciones. Su personificación de Teena Brandon, una mujer confundida sobre su inclinación sexual que termina siendo violada y asesinada, causó un gran impacto en la crítica.
La actriz se llevó además el Globo de Oro a la mejor interpretación dramática femenina, los premios de la crítica especializada en Los Angeles, Nueva York, Boston y Toronto. Nada mal para una actriz de 25 años.
Su experiencia previa consistía en apariciones fugaces en series de televisión como "Beverly Hills 90210" y algún que otro proyecto cinematográfico sin gran suerte, como "The Next Karate Kid".
Sin embargo, "Los muchachos no lloran" no sólo cambió el rumbo de su carrera profesional, sino que también cambió su vida. La actriz recibe llamados diarios de las mejores agencias de talento de Los Angeles ofreciéndole sumas millonarias para representarla. Además, se reunió para hablar de trabajo con el veterano Robert De Niro y el cineasta Michael Bay. Posteriormente, se encontró con el director Ridley Scott, quien está buscando a una protagonista para su película "Hannibal" (la continuación de "El Silencio de los Inocentes"), desde que Jodie Foster declinó hacerse cargo del papel de la agente del FBI Clarice Starling. "Todavía no me he reunido con Martin Scorsese", reconoció la joven actriz, quien está buscando participar en el próximo proyecto del cineasta, titulado "Gangs of New York", en el que planea trabajar también Leonardo Di Caprio.
Hace diez años que la actriz espera la llegada del éxito. Después de mudarse a Los Angeles con su madre, Swank trabajó básicamente en series y películas para TV. Pero en 1998 se presentó para obtener el papel que cambiaría su vida.
La directora de "Los muchachos no lloran", Kimberly Peirce, les tomó prueba a todas las actrices lesbianas y transexuales que pudo encontrar para el rol de Brandon, hasta que dio con un video de Swank. "Su belleza andrógina me impactó. Tiene los ojos, las orejas, el perfil de un muchacho. Pero lo más importante es que me demostró que estaba enamorada del papel. Su actuación es sumamente creíble", concluyó.