Como en una película de suspenso, Hollywood contiene el aliento ante el desenlace de la dramática negociación del nuevo convenio que regule las relaciones entre actores y productoras, un pulso que va camino de la huelga.
La vigencia del actual contrato expira hoy y, salvo sorpresa de última hora, más que improbable, caducará sin sustituto ante la negativa del Sindicato de Actores (SAG) a aceptar las condiciones ya pactadas con la industria por otras organizaciones.
Las mejoras de salarios, pensiones y contribuciones para el seguro médico forman parte de la discordia, que gira principalmente alrededor de las ganancias que se obtienen por la venta de sus productos en nuevos formatos.