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"Hombres en mallas": La experiencia de Sasa Adamovic

Después de 22 años en el mundo del ballet, actualmente Sasa Adamovic imparte clases de este arte a nuevos talentos, pero además disfruta de la adrenalina que generan las carreras de autos.


El reconocido bailarín yugoslavo Sasa Adamovic, quien vive en Panamá desde hace 11 años, era jugador de fútbol antes de iniciarse en el ballet, a los 15.
Todo esto hasta que un día visitara a su hermano, quien también baila ballet, en una práctica.
"Como había muchas muchachitas me gustó y me metí por eso, al revés de lo que pasa acá... porque aquí (en Panamá) se meten en ballet porque quieren explotar su homosexualismo, y no porque quieren bailar... Yo me metí, tampoco porque quería bailar, sino porque había tantas mujeres y tan pocos hombres, aunque luego descubrí que tenía talento y me salí del fútbol".
Pero, ¿qué hace un hombre bailando ballet?, es una pregunta muy común y cuya respuesta en nuestra cultura normalmente siempre está vinculada con el homosexualismo.
"En la cultura europea no hay tanto prejuicio porque allá ser bailarín es algo respetado... No hay muchas personas que quieren sacrificar su vida, además de que es una carrera corta... Te preparas ocho años para bailar veinte, y cuando llegas a los 40 tienes que ver qué vas a hacer".
Además de jugador de fútbol y bailarín, Sasa también fue soldado, y en este sentido asegura que "allá habían muchos más homosexuales que en el ballet".
"En Europa nunca me señalaron ni me preguntaron si era una cosa u otra, sin embargo aquí sí... Después de un par de palabras, me decían que me querían preguntar algo. Ya yo sabía qué era, así que cuando empiezan así les digo: "No soy maricón".
"De esta manera resuelvo un problema y podemos hablar tranquilos", explica Sasa, quien asegura que ya se acostumbró a la vida de aquí y que incluso, ya es más panameño que yugoslavo... "Ahora soy extranjero allá".
Aunque la mayoría de los pasos en ballet son iguales para hombre y mujer, y cada uno le aporta su género, Sasa advierte que hay piezas que requieren movimientos algo femeninos en el hombre.
"Personalmente trato de no bailarlos en Panamá porque me parece que me tirarán un huevo del público... No es que esté prejuiciado, pero aquí es así... Cuando sales al escenario con una malla blanca la gente lanza expresiones, pero cuando empiezas a saltar se calman porque les gusta... Uno escoge el programa según el público, no tanto porque te critiquen, sino para que lo acepten, lo entienden y les guste".
Según Sasa, homosexuales hay en todos lados y en todas las profesiones, por lo que no significa que todo el que baila ballet es homosexual, sino que esto es simplemente un fenómeno del siglo XXI a nivel mundial.


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157428
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América