Los hombres que no se afeitan diariamente disfrutan menos las relaciones sexuales y son un 70 por ciento más propensos a sufrir un derrame cerebral que los que se afeitan a diario, según un nuevo estudio. Un equipo de la Universidad de Bristol que analizó la relación entre el afeitado, las enfermedades coronarias y los derrames cerebrales en 2,438 hombres galeses de edad intermedia, dijo que los hombres que no se afeitaban a diario eran más propensos a sufrir un infarto de miocardio o una apoplejía.
A lo largo de los 20 años que duró el estudio, hubo 835 muertes entre los participantes, y fallecieron menos los que se afeitaban diariamente, informaron los científicos en el American Journal of Epidemiology.
Gran parte del exceso de muertes se debió a los índices más altos de tabaquismo y a los pobres estilos de vida de los hombres que no se afeitaban diariamente, pero los científicos dijeron que esto no explicaba el sustancial incremento de los derrames cerebrales.
Los hallazgos muestran que los hombres que no se afeitan a diario tienen menos posibilidades de estar casados, y es más probable que tengan oficios en los que no se les exija una buena presencia, por ejemplo los obreros. Asimismo, los hombres que no se afeitan tienen menos orgasmos, y los que experimentan tienden a ser más cortos y sufren de angina, o crisis de espasmo coronario.
Shah Ebrahim, del departamento de medicina social, aseñaló que la relación entre las hormonas sexuales circulantes y el crecimiento de la barba se estableció por primera vez cuando un hombre en una isla remota en Hébridas se percató de que su barba crecía más vigorosamente cuando iba a reunirse con su novia en Escocia territorial.
De esta forma se aprovecha la fantasía para demostrar a la pareja que son capaces de compartir con ella los pensamientos más íntimos, que al fin y al cabo es también una prueba de amor, dice. Pueden empezar compartiendo las fantasías que son más sencillas y comprobar si son iguales a las de su pareja, señala, imaginarse haciendo el amor en lugares exóticos, románticos o en un ambiente lleno de perfumes embriagadores.
Para tener un buen repertorio de fantasías, recomienda, se pueden ayudar de las fuentes más comunes, como las películas y las revistas eróticas que son de las preferidas de los hombres, mientras que las mujeres prefieren afinar la imaginación.
Las mujeres recurren a las novelas eróticas, cuentos o películas más elaboradas y con cierto grado de romanticismo que preceda a las escenas sexuales, menciona Fernández Calvo. El error que cometen muchas mujeres, afirma, es pensar en cumplirles las fantasía sexuales a su pareja, solamente para demostrarles que sí son aventadas, aventureras o para no sufrir una infidelidad.
No se ponen a pensar que todas estas situaciones que se van guardando después se transforman en conflictos, además si la persona lo hace en contra de sus propias creencias y preferencias sexuales es seguro que pasará una mala experiencia, comenta Hiriart