Clint Eastwood, una de las últimas leyendas del viejo Hollywood en activo, recibió el miércoles el homenaje de la Mostra de Cine de Venecia en la apertura de su 57 edición, que le ha premiado con el "León de Oro" por una larga y compleja carrera.
El "duro" Eastwood, que tantos personajes rudos ha interpretado a lo largo de su vida, no pudo evitar emocionarse visiblemente cuando la actriz Sharon Stone le entregó la estatuilla con el león alado que simboliza la ciudad de los canales.
"Gracias, Italia. Este país ha sido importante para mi carrera y tiene un lugar muy especial en mi corazón", dijo el cineasta en un rudimentario italiano tras recibir una larguísima ovación de los asistentes a la ceremonia de inauguración de la Mostra.
El actor, conocido como "el rey de la jungla" por sus compañeros de profesión, como recordó Stone, fue la estrella de la apertura, a pesar de que la protagonista de "Instinto Básico" levantó los mayores aplausos de numerosos "fans" congregados en la puerta del Palazzo del Cinema.
"Siento un gran placer al volver al lugar donde comenzó mi carrera, hace 38 años, de la mano de Sergio Leone", continuó Eastwood, recordando así al director que lo convirtió en el héroe de "Por un puñado de dólares", "El bueno, el feo y el malo" y tantos otros títulos de un género que acuñaron juntos: el "spaghetti-western".
Así fue como la carrera de Eastwood recibió un impulso insospechado, gracias a la revisión "a la italiana" de los viejos vaqueros americanos, cuando a pesar de que "todos decían que el "western" había muerto", él aprendió "que siempre hay vida detrás de una buena historia".
El salto a la dirección no llegó hasta 1971, a pesar de que siempre le atrajo esta faceta y en muchas ocasiones se encargó del segundo equipo de filmación de las películas que protagonizaba a las órdenes de Don Siegel.
Pero su debut al otro lado de la cámara no resultó fácil: "No se fiaban de un actor con pretensiones de director, así que en la primera película ("Escalofrío en la noche") no recibí sueldo, sino que arreglamos un porcentaje sobre los ingresos en taquilla", recordó.
Tras compaginar la interpretación con la dirección durante años, y demostrar su versatilidad como cineasta con una serie de películas tan dispares como "Honky Tonk man", "Bird" o "Cazador blanco, corazón negro", su vida volvió a cambiar en 1992 -como lo había hecho en los años sesenta con Leone- en este caso con "Unforgiven", otra peculiarísima revisión del "western".
La cinta, que cosechó cuatro Oscars de Hollywood, incluidos el de mejor película y mejor director, le consagró definitivamente como cineasta, que es lo que realmente se siente, por encima de todo.
"Me gusta mucho interpretar y lo seguiré haciendo, pero debo admitir que la satisfacción de dirigir es más profunda que cualquier otro aspecto de hacer cine porque eres el responsable de todo el proceso creativo", argumenta.
"Estoy conmovido y agradecido, aunque no sé si un reconocimiento como éste es una sutil invitación a retirarme", añadió con ironía, recordando que su trayectoria, y no sólo cinematográfica, "siempre ha sido difícil".
El actor, director, guionista y en algunas ocasiones hasta compositor de bandas sonoras, explicó que siempre se ha sentido "en la mitad" de su carrera y que aún se siente así.
"Realmente no construí nada hasta los 40, a pesar de ir aprendiendo con cada filme, y ahora, a los 70, sigo dando pasos para crecer y lo seguiré haciendo", explicó.
Amante de la naturaleza y de las mujeres, a pesar de que hace años que ha encontrado la estabilidad con Gina, 35 años menor que él, Eastwood aún tuvo tiempo para dedicarse a la política durante los dos años que fue alcalde de Carmel (California).
"Para mí se trataba de luchar contra la indefensión en la que se encontraban los ciudadanos y fue una época importantísima de mi vida, pese a las dificultades.No me arrepiento y lo volvería a hacer, aunque sólo me interesa la política local y, en este sentido, no tengo ningún tipo de aspiraciones".