El príncipe Jorge Federico Fernando de Prusia, tataranieto del último káiser alemán y jefe de la casa de los Hohenzollern, contrajo ayer matrimonio con la princesa Sofía de Isenburgo, en una ceremonia que tuvo lugar en la Iglesia Paz de Potsdam.
El heredero del trono germano, de 36 años, se casó con su novia de toda la vida, de 33 años, en un lugar de tradición familiar, junto al palacio de Sanssouci, la residencia de verano de los monarcas prusianos, en cuyos jardines reposan los restos de su antepasado Federico el Grande de Prusia, junto a sus perros y hasta sus caballos.
Un total de 700 invitados, muchos de ellos representantes de las casas reales europeas, y miles de curiosos asistieron a la que se considera boda del año en Alemania, país republicano desde la abdicación en 1918 de Guillermo II, tatarabuelo de Jorge Federico y último káiser alemán.
Tras la ceremonia religiosa en un templo que está junto, la noble pareja recorrió, para regocijo de los curiosos, la distancia que les separaba del edificio de las Neuern Kammern, donde se celebró una recepción, en una carroza descubierta.