Variedades

Kevin apuesta por los valores morales

Vendedor exitoso que hace gala del dominio del arte de la oratoria, Kevin Patiño, a sus cinco años es capaz de captar la atención de un auditorio de cientos de personas pero le siguen gustando los dibujos animados y los juguetes.


MÁXIMA concentración requiere este panameño, el conferencista más joven del mundo para hilvanar sus ideas y hacer llegar su mensaje persuasivo a cientos de oyentes en un auditorio donde los niños son los invitados especiales y sus padres los acompañantes. Y sin duda unos y otros han de sopesar aciertos y desaciertos, mientras escuchan al pequeño orador hablar sobre tópicos que también importan a los niños, como lo son los valores y poner de manifiesto su preocupación por una sociedad llena de problemas derivados de vacíos en la formación humanística de los individuos.
Él y su hermanita Daylin fueron estimulados desde el vientre por su madre Joglie y su padre Edgar, a raíz de que leyeron la obra "Hijos triunfadores", de Nancy Vampel.
La formación básica del individuo es la que recibe desde el vientre hasta los dos años, cuando "el disco duro" está sin virus. Luego ésta se reafirma, explicó el padre de Kevin, quien dijo que su hijo tiene un sentido patriótico impresionante. Ya le pidió que coloque la bandera panameña detrás de él para que todos la vean cuando lo miren a él dictar la conferencia.
Kevin, quien desea ser arquitecto cuando sea adulto, crece en el seno de una familia donde hay tiempo para compartir, jugar y soñar juntos. Nos cuenta que el viernes es un día especial. Son los viernes de noche de amor, en que todos (papá, mamá, Daylin y él) duermen juntos en la cama. Antes juegan: él se monta sobre la espalda de papá, como un caballero en su corcel y corretean de aquí para allá.
La principal herencia que se le puede dejar a los hijos es una buena formación con sólidos valores morales y la seguridad de que con empeño, entusiasmo y honestidad se pueden lograr los sueños.
A Edgar Patiño, su padre, un hombre de 35 años, conferencista, quien dicta seminarios de valores, liderazgo, mejoramiento matrimonial y temas afines, no le queda duda de la gran influencia que tienen lo padres en la formación de los hijos. Son los padres, explica, quienes deciden, con su guía, ejemplo y estímulo si forman parásitos sociales o gente útil, solidaria y autosuficiente.
Como Kevin, desde niño su padre se enfrentó al público. Salió airoso. Es algo de lo que pueden hablar ambos: de lo que se siente cuando cientos de ojos les miran y reflejan interés por lo que van a decir. Gran responsabilidad, también, de la cual son conscientes. Y el conferencista más joven del mundo así nos lo dejó saber cuando visitó EPASA e hizo una presentación de parte de su conferencia de hoy domingo en el Salón Bella Vista del Hotel El Panamá, desde las 4: 00 p.m. Su hermanita, a quien presentó como "mi cantante, pero necesita pista para cantar", cantó con su madre "Perseverar", para deleite de los periodistas. La mamá de Kevin canta ante el público también desde niña.
Kevin demostró que posee mucha retentiva, buena proyección de voz, dominio del tema y seguridad al hablar.
"Me siento feliz porque me dan el privilegio de jugar, porque puedo compartir con mis amigos y mis compatriotas y porque puedo divertirme. Quiero que les digan a sus papás que vayan con ustedes a mi conferencia". Sin una pizca de pena envió este mensaje, como otros tantos que dejó en la redacción de Panamá América, donde los periodistas se agolpaban para escucharlo y ver su maestría e ingeniosidad para dar respuestas inteligentes a preguntas sobre cómo combatir la delincuencia en Panamá (aconsejó "poner policías por todas partes como cuando vino el Presidente Bush") o qué selección prefería, la colombiana o la panameña. Se mantuvo firme en que iba con la Marea Roja, porque él es panameño.


fecha edicion
old id
210021
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América