Una pequeña capilla a las afueras de Edimburgo se está viendo asediada por miles de turistas en busca de rastros de El Código Da Vinci, la novela de Dan Brown de la que se han vendido más de 17 millones de ejemplares en todo el mundo.
Según publicó el diario The Times, todos los lugares mencionados en el libro, como el museo parisino del Louvre o la iglesia de los Templarios de Londres, han experimentado un aumento del número de visitantes, pero ninguno tanto como Edimburgo, que ya se considera "la capital británica de El código Da Vinci".
El desenlace de la obra tiene lugar en la pequeña capilla de Rosslyn, tranquilo pueblecito a las afueras de Edimburgo.
Las cifras hablan por sí solas. Según el director de la fundación de la capilla, Stuart Beattie, "hace diez años teníamos 9.000 turistas al año. Hace dos años, 38.000. El año pasado, 68.000, y éste, vamos camino de los 100.000" "Cuando se estrene la película en mayo, esperamos llegar a 120.000", añadió.
Para este museo no se ha escatimado en gastos de construcción, valorados en diez millones de dólares, la mayor parte donados por Japón.