Esta grandiosa superproducción de David O. Selznick marcó un hito en el mundo cinematográfico, ganó 8 Oscars de la Academia de Hollywood, y dejó para la posteridad las actuaciones de Vivien Leigh y Clark Gable.
Cuando casi esté hecho el sofrito, se le añade un majado con la pimienta, el azafrán, pimentón, perejil y sal y después dos hojas de laurel y un poco de vino blanco y agua. Se deja hervir, se añade entonces los garbanzos y la carne (sin caldo) y se cocina un poco a fuego lento.
En el último momento se le añaden las papas fritas y se mezcla todo con algo de caldo). Puedes añadir un poco de las verduras del caldo picadas.
3 tazas de arroz
doble cantidad de caldo vegetal
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla
2 cucharadita de curry en polvo
sal
Lave el arroz, escúrrala y póngalo en remojo durante 1 hora. Caliente el aceite y sofría en él la cebolla picada muy fina. Añada el arroz, el curry, el caldo vegetal y la sal. Tápelo y déjelo cocer durante 15 minutos. Destape y reduzca el fuego hasta que el caldo se haya secado totalmente.
300 gramos de fresas maduras y perfumadas
15 ml de agua
10 cucharaditas de edulcorante en polvo
zumo de un limón
5 fresas
5 hojas de melisa
Disuelva el edulcorante con los 15 ml de agua en una cacerola hasta obtener un sirope. Retírelo del fuego y conservelo en el frío.
Limpie las fresas y páselas por la batidora y luego por el colador para quitar las pepitas.
Mezcle el puré con el sirope y el zumo de limón. Vierta la mezcla en la sorbetera y ponga en funcionamiento hasta que la mezcla se espese por el frío (alrededor de 20 minutos). Decore con las fresas picadas y las hojas de melisa.
En lugar de la sorbetera se puede usar cualquier otro recipiente.
Dejo esta nota aquí sobre la mesapor si vengo de haberme ido, por si vengo después de haberme muerto y ya no está.
Yo estuve aquí, necesité de mí, me sentía mal, estaba solo.
¡Qué lejana que estás, aquí, conmigo! Te veo desde mis ojos como un preso. No. Los ojos me dicen que te ven, me conversan de Ti como si fueses un ciego.
Lejos de ti, a solas y a tu lado, les visto a mis palabras, les encargoque le digan a tu oídoque te diga que dicen que yo digoque vivo amándote, esperandoverte asomada, tú también presa, a tus ojos.
Mando mi cuerpo al tuyo a que lo gocey el pensamiento entoncesen un rincón oscuroy más solo que nunca, se masturba.
Mi cuerpo y yo te amamos. El cerca, yo de lejos. Y desde allá, en la lejanía,
y casi, amor, como por teléfonome habla de ti, oigo tus besos, de lejos siempre, como dulces piedrecitasque cayeran al agua de mi alma.
De sueño, amor, de sueño y no de carne te conozco. estás conmigo como si estuvieras en el cuarto del vecino. Vienes, te das a mícomo si te entregaras a un amigo mío.
Odíalo tu, que me traiciona. Vete de mí, que quiero estar contigosin compartir con nadie tu presenciay más solo que nunca, en un rincón oscuro. Salen barcos y trenes de mi alma. Detrás de ti suena como un mar rompiéndose entre las piedras de tu alma.
Y recorriéndote la piel, la vida, en las arenasme encuentro cosas tuyas: aquí una huella de la que no veré jamás, allí una prenda de vestircon tu olor, aún con tu calor. Me pitan trenes en el sueño, y en la mañana encuentro, alborozado, barcos que de ti han llegado, cargadosde besos como moluscos y especies olorosas.
Oh, tú, allende el mar. ¿Lo oyes? ¡lo oyes cómo brama? Me empuja, me rechaza, me moja las orillas del almay te presto mi cuerpo, porque el cuerpoes el solo alimento del sueño y del recuerdoy la sola lucha de la vida.
Lo mismo que nos une nos separacon altos muros que arañamos. Amanezco arañado, amaneces recorrida, amanecemos náufragos, cansados, y más solos que nunca. ¿Lo oyes? ¿Lo oyes cómo brama? Y más extraños.
¡Qué lejos estás, aquí, en mi cama! ¡Cuán imposible entre mis brazos, una leyenda casi…! Terminaré alejándome, oyéndome a ti de ti. Terminarás odiándome…