Variedades

La conservación de la biodiversidad un desafío para los países del Tercer Mundo


LA BIODIVERSIDAD Y SU VALOR UTILITARIO
La diversidad biológica, más comúnmente denominada biodiversidad, se define como la variedad y variabilidad de organismos y sus interacciones en los ecosistemas donde habitan. La misma se organiza en muchos niveles, recorriendo un amplio espectro biológico que va desde las estructuras moleculares que constituyen la base de la herencia hasta los ecosistemas terrestres y marinos. De esta manera, el concepto abarca las fuentes de genes, las especies, los ecosistemas y su abundancia relativa sobre el planeta.
Los sistemas vivientes se encuentran en un estado constante de cambios dinámicos, en respuesta a las transformaciones que le imprimen las fuerzas naturales que dirigen el curso de la evolución y últimamente las actividades antropogénicas. El número de especies y sus frecuencias relativas no permanecen estáticos.
Los recursos biológicos ayudan a satisfacer necesidades básicas de la población, recibimos beneficios directos de animales, microorganismos y plantas que nos suministran alimentos, combustibles, medicinas y materias primas para la industria.
El valor utilitario de la flora es evidente en diversos campos de la industria. Poderosas drogas se desarrollan a partir de extractos aislados de plantas silvestres, lo que abre nuevas expectativas en el tratamiento de enfermedades consideradas incurables.
Para mencionar un ejemplo, en el año de 1960, la esperanza de vida de un niño que padeciera la enfermedad de Hodgkin (un tipo de leucemia infantil) era en términos estadísticos mínimas, hoy gracias a la droga Vinblastina, obtenida a partir de componentes químicos presentes en la planta Catharanthus roseus, ha aumentado en un 80% las posibilidades de sobreviviencia de estos enfermos.
Aproximadamente 119 sustancias químicas con propiedades bioactivas son extraídas directamente de diversas especies de plantas vasculares y utilizadas en la industria farmacéutica. El potencial de los recursos biogenéticos prometen un desarrollo futuro en importantes ramas de la industria; como la agroquímica, la cosmetológica y la biotecnológica.
El valor económico de la diversidad de organismos es un asunto de primer orden en una economía globalizada. La agricultura moderna sustenta la seguridad alimentaria de la humanidad en las reservas de germoplasma procedentes de plantas y animales silvestres para obtener variedades cultivadas y razas resistentes a enfermedades y plagas.
Un ejemplo ilustrativo de lo considerado, es el que se refiere a un pariente silvestre del maíz, identificado con el nombre de Zea diploperennis, descubierto en la década del "70 en las llanuras de México, esta especie presenta una resistencia natural a las enfermedades que normalmente atacan los cultivos de maíz y que ocasionan grandes pérdidas económicas a los agricultores.
Las novedosas técnicas de ingeniería genética permiten contribuir a fitomejoramiento de las especies cultivadas mediante la manipulación del genoma de los organismos.
Otro aspecto de interés económico donde la diversidad biológica desempeña un papel primordial es en el desarrollo del turismo ecológico. Se estima que los ingresos en el mundo generados por esta actividad supera los 12 billones de dólares anualmente, lo que permite la entrada de divisas en países en vías de desarrollo.
El ecoturismo contribuye a la conservación de los parques nacionales y de especies amanzadas. Los beneficios incluyen facilidades para la realización de actividades recreativas, de investigación científica y de educación ambiental.
El comercio mundial de especies de la flora y fauna, sin incluir los productos forestales, producen ingresos anuales por el orden de los 5 billones de dólares,. El comercio de la vida silvestre, es un negocio lucrativo, sólo superado por el tráfico ilegal de estupefacientes. Sin embargo, la ausencia de leyes y regulaciones internacionales que supervisen este comercio puede conducir a la extinción de especies.
Por otro lado, la biodiversidad presta valiosos servicios ecológicos, los organismos participan en procesos esenciales que regulan los ciclos hidrológicos, climáticos y biogeoquímicos del planeta. Desde una perspectiva global, evita variaciones excesivas en el clima y reduce las emisiones de gases que producen el llamado "efecto de invernadero".
En el ámbito local, revierte los procesos de degradación de los suelos, protege las zonas de humedades, recicla los nutrientes y reduce los niveles de contaminación.
LA CONSERVACION DE LA BIODIVERSIDAD UN PROBLEMA COMPLEJO
Los países subdesarrollados, particularmente aquellos ubicados en las regiones tropicales, presentan una rica biodiversidad, con un alto número de especies endémicas y variados ecosistemas.
Resulta paradójico, el hecho que estas mismas naciones se caractericen por la explosión de graves problemas sociales y económicos, que ponen en inminente peligro la abundancia de sus recursos biológicos. Los recursos son cada vez más limitados para la satisfacción de las apremiantes necesidades de sus habitantes.
El acelerado crecimiento demográfico, paralelo al urbanismo no planificado que conduce al hacinamiento y marginalización en las grandes ciudades, la contaminación del aire y de las fuentes de abastecimiento de agua, las políticas de desarrollo inadecuadas que propician la extracción y sobreexplotación de la base de los recursos; representan unos cuantos ejemplos de factores que ocasionan la sobrecarga de los ecosistemas y la destrucción del hábitat natural de miles de especies, desencadenando los procesos de extinción y por consiguiente la pérdida de biodiversidad.
Otra causa que degrada los recursos naturales y el ambiente en nuestros países tercermundistas es la persistente e itinerante pobreza, que trae como consecuencias inmediatas la desnutrición y el desempleo crónico, aunado a deficientes servicios de salud y medios limitados de educación.
El alzamiento en armas en la Sierra Lacandona, en el estado mexicano de Chiapas, ilustra las consecuencias que se derivan de la falta de equidad en la desigual tenencia de la tierra, aumentando la presión de los grupos indígenas y campesinos en demanda de tierras cultivables, lo que origina focos de insurgencia y un clima de violencia social.
Desde esta perspectiva, coincidimos con las opiniones de que la guerra deteriora el ambiente y es incompatible con el desarrollo sustentable de los pueblos, sin considerar el acto de barbarie y lesa humanidad que representa.
La Guerra del Golfo Pérsico no solamente ejemplifica una guerra de agresión de corte imperialista, sino que constituye un desastre ecológico mundial, durante el conflicto se vertieron millones de barriles de petróleo al mar y se incendiaron numerosos pozos petrolíferos. Los residuos de compuestos sulfurosos liberados en la atmósfera, producto de la combustión, incrementaron la acidez de los suelos y disminuyó la productividad agrícola de los países de la región.
Otro problema ecológico que amenaza la biodiversidad y quizás el más importante lo es la deforestación de los bosques tropicales, el cual ha causado la extinción de cientos de especies de plantas y animales. La conversión del bosque en tierras de cultivo y pastizales originan procesos erosivos y de escasez de nutrientes en el suelo, lo cual reduce la capacidad agrológica.
Los bosques tropicales del mundo están sometidos a la presión de la población que los tala y quema, para la satisfacción de sus necesidades básicas, no obstante, la explotación desequilibrada e insostenible de estas reservas naturales promueve el agotamiento de los recursos biológicos, lo que determinará el aumento del hambre y la miseria en el planeta.
Los ríos y mares han proporcionado variedad de recursos a la civilización; una fuente importante de proteína animal proviene de especies marinas que van desde crustáceos hasta gigantescas ballenas. Lamentablemente, la actividad pesquera comercial desenfrenada ha mermado las poblaciones de especies de importancia económica, colocándolas al borde de la extinción.
Las aguas del planeta son contaminadas por sustancias tóxicas tales como los hidrocarburos, plaguicidas, desechos domésticos e industriales. Más susceptibles a la contaminación son los arrecifes de corales, importantes ecosistemas marinos que en sus extensas formaciones brindan refugio a una gran diversidad de peces e invertebrados; la presencia de sustancias químicas nocivas, los desechos sólidos y la turbidez del agua afectan severamente a las comunidades de corales.
Todos los factores mencionados obstaculizan los intentos por conservar la extraordinaria riqueza biológica del planeta. Afortunadamente, un grupo de la sociedad civil han levantado sus voces para proteger en contra de las actividades que degradan los recursos naturales y causan daños irreversibles al ambiente.
Las acciones en este sentido deben involucrar no solamente a los ciudadanos conscientes de la magnitud del problema, sino a todos los sectores, tanto en el ámbito gubernamental como fuera de éste. Particularmente en los países subdesarrollados, la sociedad en su conjunto debe buscar alternativas viables para la conservación del patrimonio biológico y el desarrollo humano sustentable.
Adoptando políticas encaminadas a elevar la calidad de vida de los ciudadanos y asegurando la base de los recursos para las futuras generaciones.
Es imprescindible, promover estrategias cónsonas con el uso eficiente y sostenible de la biodiversidad, conciliando los temas ambientales con los del desarrollo económico, para garantizar la continuidad de las especies, los ecosistemas y la humanidad misma.


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63389
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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