Aunque la duquesa de Montoro mantiene que no pondrá trabas al proceso de nulidad eclesiástica iniciado por Francisco Rivera en 2009, Eugenia no se presentó ayer ante el tribunal que, religiosamente, dirime las disoluciones matrimoniales.
Según la revista Chance, Eugenia Martínez de Irujo hizo lo mismo el pasado 17 de julio, dejó “plantadas” a las autoridades católicas.
La expareja, en la actualidad, mantiene otro frente abierto, esta vez en el Juzgado de Familia, por la custodia de su hija que en octubre cumplirá 13 años. El día 18 de septiembre tendrá lugar la primera vista. Con ella tratarán de solucionar los deseos del padre de llevársela a Sevilla.