La escasa crítica que se ha hecho de la literatura istmeña en el extranjero ha sido llevada a cabo por estudiosos como el doctor Humberto López Cruz, quien en la actualidad se desempeña como profesor asociado de la Universidad de la Florida Central, donde imparte clases de literatura y civilización latinoamericana.
Autor de libros como “Encuentro con la literatura panameña” (2003), “Asedio a Panamá: su literatura” (2002) y “Escorzo de un instante” (2001), el catedrático, quien nació en la Habana, Cuba, visitó Panamá la semana pasada para participar en diversas actividades, entre ellas un café literario que se llevó a cabo en Exedra Books.
“La literatura panameña merece ser estudiada, aunque es difícil acceder a ella, ya sea adentro o afuera de Panamá”, manifestó López Cruz durante la discusión, en la que también participaron los críticos panameños Rodolfo de Gracia y Mario García Hudson.
El investigador comentó que cuando empezó a escudriñar el quehacer literario en el istmo le asombró la existencia de toda una novelística, así como la presencia de muchos autores que merecían tener mucho más crítica. Considera que los escritores que ha recogido hasta el momento en sus obras representan la “punta del iceberg en lo que a la literatura panameña se refiere”.
Asegura que le fue muy difícil encontrar análisis críticos de obras panameñas, por lo que recomienda que las revistas y boletines literarios que existen a nivel local se digitalicen para su difusión en la internet.
Para él un problema fundamental lo representa la inexistencia de una editorial que publique los libros de los autores nacionales y los difunda en el exterior. Critica el hecho de que no exista un distribuidora de libros a nivel local que esté en contacto con las del exterior. “En naciones con menos recursos que Panamá encontramos un mayor fomento de los trabajos de sus escritores”, precisó.
Opina que la literatura que se ha hecho en Panamá ha pasado inadvertida en el extranjero, con excepción de unos cuantos autores. Es por ello que se hace necesario que los escritores panameños hagan todo lo posible por trascender las fronteras nacionales.
Manifestó que no se trata de que la gente se vuelva vegetariana, sino de que en colegios, universidades y casas, grandes y chicos aprendan a este tipo de alimentación positiva.
Dijo que en México un niño hablaba con la mama sobre el tema con conocimiento de causa, pues constituye una materia de colegio.
Considera importante capacitar a la gente en esta alimentación del nuevo milenio, para que haya menos hambre en los hogares y mejor nutrición.
Riviere estudió en la Fundación Soleir y tiene una vasta trayectoria dictando cursos, conferencias y talleres.
El fenogreco (propiedades: ayuda a desintoxicar el hígado el organismo entero, normaliza las funciones digestivas. Y, cuando se come el germinado el cuerpo empieza a transpirar el olor del fenogreco (las mujeres de Oriente lo utilizan mucho). Algunos lo cultivan por sus virtudes afrodisíacas. Su germinado dura tres días.
El garbanzo: Se puede comer crudo o cocido. Cuando se hace germinar tiene fibra, que optimiza el funcionamiento del aparato digestivo. Resulta bueno para el estreñimiento y por su alto contenido de magnesio protege de enfermedades cardíacas y el estrés.
Además, está comprobado que ayuda a las úlceras pépticas y duodenales. Contiene minerales y vitaminas del complejo B. Su germinado dura entre 2 y 3 días.La soja: Contiene los 8 ácidos necesarios para darle la protección correcta y nutrir al organismo.
Girasol: Contiene calcio y hierro.
La alfalfa y lenteja también forman parte de este grupo con un alto valor nutritivo.