Su cintura de avispa destacaba gracias a los ajustados vestidos confeccionados en los colores más sofisticados. Los londinenses ya casi se habían olvidado de que mucho antes de Victoria Beckham y Kate Moss, Gran Bretaña ya había aportado al mundo un icono de moda, la reina Isabel II, que en su época dejaba en un segundo plano a las damas más elegantes de la sociedad.
"Con estos vestidos, simplemente encantaba a la gente", asegura Caroline de Guitaut, experta en moda de las colecciones reales, que ayudó a organizar la mayor exposición jamás realizada de vestidos privados y oficiales de la reina de Inglaterra. Las prendas se pueden en el Palacio de Buckinhgham.
Mientras Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe, pasan el verano en la algo más fresca Escocia, en Londres, y hasta fines de septiembre, un año más decenas de miles de personas visitarán los aposentos reales en la sede oficial de la soberana.
Como añadido especial, en esta ocasión podrán ver además la exposición "Dress for the Occasion".
La muestra presenta no sólo un recorrido por el armario de la reina y algunas de sus joyas, sino que además es una especie de excursión a la historia reciente, con colores y diseños como indicadores del camino.
Ataviada en verde brillante -uno de los tres colores de la bandera de Etiopía- la reina visitó, por ejemplo, en 1965 al emperador Haile Selassie en Addis Abeba. Aquel sencillo vestido fue una creación del diseñador Norman Hartnell, que una y otra vez recurría a símbolos nacionales para confeccionar el vestuario de las visitas de Estado de la soberana.
La reina ha realizado hasta el momento 256 visitas oficiales a 129 países. Lógicamente, cada vez que viaja lleva un vestido nuevo. De seda gris con bordados de perlas y cristales fue el vestido que llevó Isabel II en 1957 en una recepción que le ofreció el presidente Dwight D. Eisenhower en la Casa Blanca.
El diseñador fue Hardy Amies, que es también el creador del vestido de noche ricamente bordado, inspirado en el estilo rococó del castillo de Bruehl, con el que la reina dio la mano en 1965 al presidente alemán Heinrich Luebke. Era la primera visita de un jefe de Estado británico a Alemania desde que Eduardo VII visitara el país en 1909. En el medio, dos guerras mundiales habían convertido en enemigos a británicos y alemanes.
Según un reportero alemán de la época, sobre su vestido "parecía llevar una capa de visón, pero no lo puedo asegurar, porque la distancia era muy grande".
Ahora los vestidos de la reina se pueden apreciar de cerca, y además en el mismo palacio.
Pero más que las referencias históricas de las prendas reales, los expertos en moda admiran las medidas de la soberana, al menos las de los primeros años de reinado.
Sobre un vestido entallado de seda turquesa de Hartnell, que Isabel II vistió en 1960 en la boda de su hermana Margarita, la comentarista de moda del conservador "Daily Telegraph" señaló: "Esto demuestra que la delgadez de las supermodelos de ninguna manera es un fenómeno de nuestra sociedad obsesionada con la fama y que no es nuevo en absoluto".
La reina Isabel II inició un crucero de una semana por las islas escocesas del Oeste, en el archipiélago de las Hébridas, para celebrar su 80 cumpleaños con su familia, que se irá uniendo al viaje en los próximos días. La soberana, que cumplió años el pasado 21 de abril, partió de Port Ellen, en la isla de Islay, a bordo del lujoso yate Hebridean Princess, acompañada de su hija, la princesa Ana, y sin su marido, el príncipe Felipe, que se sumará al grupo en los próximos días. Tras el crucero, Isabel II y su esposo se instalarán en su residencia de verano escocesa de Balmoral.