Variedades

La palabra está en el sitial que merece

Sano orgullo, una mezcla de sentimientos, reflexión, música y danza primaron en la noche de la entrega de los Premios de Literatura Ricardo Miró 2005, en un abarrotado Teatro Nacional, donde se respiraba energía positiva.


INOLVIDABLE y doblemente especial fue para Mireya Hernández, ganadora de la Sección Novela, la noche del viernes 21 de octubre. "No solamente por lo que representa el Concurso Literario Ricardo Miró sino también porque por primera vez, tres mujeres, tres voces en tres géneros diferentes llegamos al final de una competencia para decir: somos, estamos, existimos y entregamos la palabra para que ocupe el lugar que le corresponde".
Ella habló a nombre de las ganadoras y los ganadores del 2005 (Giovanna Benedetti, Francisco Armando Spano, Damaris Serrano y Enrique Jaramillo Levi) del certamen literario en el cual se anotó su tercer triunfo. Esta vez con una novela. En 1989 y en el 2001 fue en Teatro.
"Escribir es transitar por senderos próximos a la caída, por estrechos callejones en los que los personajes, la acción y el sentimiento te absorben y acorralan hasta la angustia. Solamente hasta que llegas al punto final podrás dejar que la respiración vuelva a tomar su ritmo acostumbrado y el sentimiento se vaya diluyendo, dijo, sobre un oficio al que ha dedicado más de 30 años. Y es que Mireya Hernández no se ha conformado con llegar al lector que dispone de unos dólares para comprar el nada barato producto que es un libro en Panamá. También ha hecho llegar la palabra a través de la prensa escrita por medio de artículos de opinión y entrevistas, cargados de mensajes, para propiciar el cambio social y la renovación interior. En 1976 el buen uso de la pluma le mereció el Premio de Prensa del Sindicato de Periodistas en la Sección Entrevista.
"Puedo asegurarles que no es fácil el oficio de escritora, pareciera que el compromiso exigido es doble. Los miedos y los fantasmas circundantes se acrecientan, pero los riesgos son inevitables y los asumimos para cruzar la línea que pudiera colocarnos en otro sitio", expresó con orgullo una mujer que ha aceptado con una impresionante fortaleza los retos de una profesión y una vida donde, como en un jardín se mezclan las hierbas malas con las buenas y hay que ser celoso jardinero para traspasar los linderos que separan la mediocridad de la excelencia.
"Encontrar las raíces profundas, recorrer el mundo hasta llegar a un lugar en el que podrá volcar su creación inmediata reivindicando la existencia del ser", es tarea del escritor, puso de manifiesto la autora de "Vivir la vida", "El espacio prohibido de los pájaros" y "Estaciones de lluvia".
Escribir con responsabilidad y sensibilidad cuenta para Mireya, medir el alcance de las palabras, sueltas, independientes y entrelazadas, porque el receptor del mensaje siente, analiza, vive. Hay que respetarlo. Y reiteró ese compromiso con el lector.
"A mí me tomó más de dos años la investigación realizada en Crónica de Caracoles, pero mayor tiempo fue el invertido en la reflexión, en la toma de conciencia de los conceptos que se quedaban en cada página: libertad, justicia, esperanza, no podían ser solamente palabras, debían ser sustancia muy cerca de quienes alguna vez lean el libro. Tampoco podía dejar a un lado la utopía, cómo crearla, cómo hacer sentir la magia en un tiempo dolorosamente cruel para los hombres y mujeres que llegaron a nuestro país a construir el primer ferrocarril de océano a océano del mundo".
"La literatura entonces es una concatenación de expresiones, es un tejido que hila suavemente la poesía, la historia, y la vida misma". ¡Qué buena tejedora eres, Mireya!


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206631
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América