Variedades

La puntualidad, esa vieja y olvidada costumbre


Hace algunos días quedé en reunirme con una amiga para asistir juntas a un evento. Ella debía recogerme a las doce y media del mediodía para llegar a la una, hora señalada en la invitación, pero quedé muy sorprendida cuando me llamó para explicarme que pasaría cerca de la una y cuarto, porque, según su explicación, "hay que hacerse el importante y eso se consigue llegando con media hora de atraso a las citas".
A mí me molestó, porque me enseñaron de otra manera. Lo primero que debemos aclarar a las personas que piensan así, es que no hay tal cosa como "hacerse el importante"; se es o no se es, y además, por encima de la importancia que tengan las personas, o crean tener, está la educación y el respeto que debemos a los demás.
Lamentablemente, hay muchas personas que comparten la idea de mi amiga; otras, llegan tarde a todo solamente por falta de interés o por costumbre. Hay quienes nunca miran el reloj, o lo hacen cuando ya es muy tarde, y algunas se atrasan simplemente por los tranques, como si fueran una novedad y no la historia ya conocida de cada día.
El caso es que por a o por b, la impuntualidad está a la orden del día. Hasta hay quienes se jactan de la ya muy famosa "hora panameña", como si de una condecoración o premiación se tratara. Pero ensaye a ponerlos del otro lado de la escena y verá como protestan hasta la saciedad si alguien les da un plantón o las hacen esperar mucho tiempo.
Lo que me resulta más sorprendente aún, es que cuando siendo yo puntual en una reunión, los presentes se asombran y me reciben con un "pero qué puntualidad", y hasta con un poco de disgusto de los anfitriones porque no esperaban a alguien tan temprano, y vemos que no están preparados para recibir. Entonces todo se soluciona con un cafecito, y por ese atraso involuntario, llegamos tarde al resto de las citas, favoreciendo a lo que llamo "la cadena de la impuntualidad".
No abuse del tiempo de los demás. Sea considerado llegando a sus citas a la hora, ojalá un poco antes, nunca después. Eso demostrará más a su favor que lo contrario, con lo que solo demostrará su poca educación. Como medida de respeto hacia quien espera, si tiene algún contratiempo de última hora, le queda el recurso del teléfono para avisar de su atraso.


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109560
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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