Un grupo de palomas tuvo que ser rescatado por los habitantes de Whangarei, Nueva Zelanda, tras sufrir los efectos de una gran borrachera.
Las palomas torcaces tuvieron que cambiar sus hábitos después de que un duro invierno acabó con la vegetación del bosque con la que generalmente se alimentan.
Así, comenzaron a ir a la ciudad para buscar alimentos y comenzaron a comer la fruta tropical del guavaberry.
Lo que no sabían es que esta fruta se fermenta y al consumirla causa los mismos efectos que una intoxicación por alcohol.
El tratamiento en el Centro de Recuperación de Pájaros Nativos de Whangarei fue parecido al de cualquier resaca.
"Tuvimos que despertarlas, darles mucha agua y líquidos, y mantenerlos aquí por unos días", explicó Robert Webb, quien trabaja en el centro.
Webb espera que las palomas torcaces pronto dejen el hábito y regresen a su dieta normal.
"Las frutas se acabaran pronto y habrá nuevas cosechas en el bosque de las que se podrán alimentar", dice.
La torcaz es la mayor de las palomas de amplia difusión. Su longitud es superior a los 40 cm y su envergadura alar es de 75 cm. Pesa hasta 500 g.
Como aves forestales, las palomas torcaces encuentran su alimento (piñones) durante el año en las piñas colgadas o caídas en el suelo.
En otoño, comen también bellotas, que rompen de las ramas y tragan enteras. En invierno cogen yemas, demostrando ser unas grandes gimnastas, en las puntas de las ramas, aunque dan la impresión de ser aves bastante pesadas. En horas tempranas se desplazan a los campos y picotean semillas de gramíneas.
Donde se reúnen en bandadas resultan perjudiciales y son combatidas cada vez más por iniciativa de los labradores.
La paloma torcaz es una de las pocas aves que ha aumentado en casi toda Europa desde los años de la postguerra, junto con la tórtola turca, la gaviota reidora común, la focha común y otras especies. Todas ellas son aves de tamaño mediano, debiéndose atribuir su expansión a la desaparición de sus enemigos naturales, que son el azor, el halcón común y el zorro.
Cuando beben no levantan la cabeza, sino que succionan el agua como si sorbieran mediante una pajita.