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La sencillez de un hombre en la inmensidad del espacio


Todos los honores y las glorias que ha recibido no le han restado sencillez y dulzura al capitán Dan Brandenstein, quien a lo largo de su carrera de astronauta ha tenido el gran privilegio de apreciar la inmensidad del espacio y la belleza de nuestro planeta.
A diferencia de muchos hombres de ciencia, a Dan Brandenstein sus múltiples conocimientos lo han acercado más a Dios. Para él, la maravillosa perfección del Universo no es obra de la casualidad, sino de un poder superior.
Lleva 34 años de casado con la misma mujer Jane A. Wade, con quien tiene una hija. Jocosamente comentó que su esposa lo ha acompañado en viajes de carga en aviones, pero que se siente menos nerviosa desde que él se jubiló.
DISCIPLINA Y HONOR
Brandenstein nació el 17 de enero de 1943 en Watertown, Wisconsin, obtuvo una licenciatura en matemáticas y física de la Universidad de Wiscosin. Luego entró a la marina de los Estados Unidos donde se graduó en la Escuela de Aviación de Texas. Ha participado en 192 misiones de aviones de combate y tiene un récord de 400 aterrizajes en buque
Estuvo en cuatro misiones espaciales, y vivió en el espacio un total de 789 horas (unos 33 días). El capitán Dan Brandenstein fue piloto del “Challenger”, comandante del “Discovery”, “Columbia” y el “Endeavor”.
Actualmente es presidente de la Sociedad Nacional del Espacio (National Space Society); es socio del Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica (AIAA); socio de la Sociedad de Pilotos de Pruebas Experimentales, y de la Asociación de Exploradores del Espacio (ASE). Ha recibido numerosas medallas y reconocimientos importantes.
LA VIDA EN EL ESPACIO
En una charla que dictó a estudiantes de nivel secundario de nuestro país, Dan habló acerca de la vida en el espacio y respondió las inquietudes de los jóvenes. Dijo que llegar al espacio toma aproximadamente ocho horas y media y se viaja a unas 18 mil millas por hora. Además señaló que en el espacio toma noventa minutos darle la vuelta a la Tierra.
En el espacio, dijo Dan, se necesita tres horas para que el cuerpo humano se acostumbre a la gravedad cero, y para moverse de un lado a otro se requiere impulsarse con los dedos de los pies.
Al dormir en el espacio confesó experimentar una sensación de apretamiento, que se puede aminorar con el empleo de una bolsa de dormir. En la nave los astronautas trabajan cómodamente vestidos, pero en el espacio usan un traje que en la Tierra pesa 600 libras.
Alguien preguntó cómo hacen para ir al baño y él respondió que si hace falta tiene un gran pañal para ayudarles en su delicado cometido.
SENTIDO DE ARMONIA
“Desde el espacio se siente mucha armonía que ojalá tuvieran las personas en la Tierra”, comentó Brandenstein. En sus viajes confesó haber aprendido la importancia del trabajo en equipo, de la preservación y apreciación del cuerpo humano evitando las drogas y otras sustancias que lo perjudiquen.
Dan explicó a los estudiantes la importancia de fijarse metas y recurrir a pequeños pasos para alcanzarlas.
Es un hombre fuera de este mundo, tiene la disciplina de un científico y el alma de un hombre de fe. Su vida ha sido un ejemplo de que con la ayuda de Dios se pueden lograr grandes cosas y la humildad que lo caracteriza se aprecia mejor en la inmensidad de su recorridos por el espacio.


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24654
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América