La película “The King's Speech” ya había recibido en Inglaterra nada menos que catorce nominaciones con la versión británica del Óscar. Y en Hollywood, resultó ser la más reconocida, con doce nominaciones, donde figuraban cada uno de los prestigiosos actores Helena Bonham Carter, Geoffrey Rush, además del premiado Colin Firth, claro. En el camino, quedó afuera la representación hispana de Javier Bardem (“Biutiful”), el ganador del año anterior Jeff Brigdes (“True Grit”), el más jovencito Jesse Eisenberg de “Social Network” y hasta el presentador de la ceremonia James Franco (“127 hours”). Pero el Óscar solo podía tener un ganador, un rey, como Colin Firth.
¿El hecho de haber ganado el Óscar por representar al rey de Inglaterra le agrega algún efecto político? No me gusta enredarme en los juicios políticos, porque me doy cuenta de que mis opiniones más insignificantes tienen mucha más atención de la que se merece.
¿El Óscar ni siquiera puede afectar las críticas políticas al Consulado Cinematográfico Británico por haberles dado un millón de libras para producir la película? ¿El éxito del Óscar tal vez favorezca las futuras producciones como “The King's Speech”? En ese sentido, me parece muy positivo que el Instituto de Cine Británico haya tomado ese rol y probablemente sea una señal de que el gobierno reconoce la necesidad de una entidad como esa. Necesitan trabajar juntos para encontrar una forma de financiar películas con la cooperación del gobierno. Por el momento, soy muy optimista.
Teniendo en cuenta el Óscar y la aprobación de la reina en su interpretación del rey Jorge VI, cree que lo invitarán a la próxima boda real del príncipe William? Por lo que tengo entendido, ya enviaron las invitaciones. La mía definitivamente se perdió en algún lugar del correo (ríe).
En el escenario dijo que quiere perder un poco el control... (Interrumpe) Tampoco pienso demostrarlo ahora.
¿No piensa aflojarse? No, ya bastante me resistí en aquel momento, creo que necesito algo de tiempo... a solas. No me parece un buen lugar para demostrarlo. Cualquiera que me haya visto en la película “Mamma Mia” sabe muy bien lo que estoy diciendo.
¿Y los que vieron “The King's Speech”? ¿Qué mensaje cree que dejó?
La verdad, no creo en dejar mensajes con mi trabajo. No me parece que los actores seamos predicadores ni filósofos. Soy una persona molestamente abierta, pero eso no significa que al contar una historia tenga que prescribir lo que la gente debe pensar ni oír. No estoy en ese negocio. Pero me impresiona la respuesta emocional de la gente con esta película, parece ser bastante personal. Y la reacción es muy variada. Obviamente los terapeutas especialistas en corregir la dicción y la gente que tiene dificultades al hablar han respondido muy bien. Esa clase de respuesta significa mucho para mí, porque nuestro trabajo muy a menudo es justificablemente juzgado como algo completamente frívolo. Y yo pienso que la frivolidad es importante, pero es otro argumento. El hecho de que una película haya resonado en la gente que la vio, pensando que han sido escuchados por primera vez, es lo más valorado por mí. Pero no me parece que deja ningún mensaje, simplemente creo que ilumina un tema que necesitabamos mostrar.
¿Qué opina sobre la nueva versión de la película, prohibida para menores de trece años? No la he visto, no sé nada al respecto, solamente tengo información de segunda mano. ¿Cortaron las escenas de los insultos? Si es así, no lo apoyo, porque me parece que la película tiene su integridad, tal cual y como está. Pienso que esa escena pertenece exactamente donde está, tienen un propósito. Y yo no soy alguien que aprueba ese estilo de lenguaje. No me causan gracia. Llevo a mis hijos a ver partidos de fútbol y jamás podría hacerlo si quisiera protegerlos de esa clase de malas palabras. Odio escuchar ese lenguaje a su alrededor, pero tampoco voy a negarles la experiencia de ver un buen deporte, en vivo.
¿Después de tartamudear tanto en el rodaje de la película... nunca tartamudeó en su casa? Sí, sí. No sé por qué. Supongo que tiene que ver con la memoria del entrenamiento muscular. Si practicas piano todos los días, algo en tu cerebro se va a adaptar, dejando un mensaje subliminal. Con los deportes pasa algo similar. Probablemente también pasó conmigo.