La segunda buena nueva es que la editora de la revista es la periodista María Teresa Patiño Amor, profesional que goza de aprecio y respeto en Panamá.
Las afirmaciones de Salgado tienen sustento. Hace tres días en El Chorrillo una persona resultó herida en las piernas debido a una reyerta en la que los principales protagonistas eran bandas rivales del sector.
A pesar de que existe un cuartel de policías en el lugar, Salgado asegura que la seguridad debe reforzarse, si es posible en cada esquina, porque "no se sabe cuándo se está expuesto al peligro".
Con "peligro", Salgado no se refiere únicamente a la rivalidad entre bandas, sino a la violencia intrafamiliar.
Y eso no es todo. Recientemente tuvo que presenciar como una mujer era golpeada brutalmente por su esposo y nadie la defendió.
Esto tiene una razón: "hay tantos locos en la calle que uno tiene temor a que le pase algo similiar". En ese incidente la Policía "brilló por su ausencia". La inseguridad es un tema que rebasó los limites de los barrios marginales.
Visitamos sectores como vía Porras, en el corregimiento de San Francisco y algunos residentes indicaron que pese a que en el área las rondas policiales son constantes, no se sienten seguros.
Allá no hay balacera, pero los robos son parte del vecindario.
Orlando Mendieta, quien tiene más de 20 años de vivir en vía Porras, específicamente en el edificio Bahía Azul, asegura que en lo que va del año los dueños de lo ajeno han entrado en tres ocasiones a su casa.
Mendieta asegura que "la seguridad anda floja por todas partes".
Al igual que Mendieta, Marcela Ceville, quien tiene más de 40 años de vivir en la calle 65 de vía Porras, afirma que antes el lugar era tranquilo, pero que ahora hay malhechores rondando el área desde muy temprano.
Cuenta Ceville que recientemente a uno de los vecinos le robaron el radio de su carro en horas de la madrugada y que notificaron a la Policía Nacional inmediatamente, pero ésta llegó tarde al lugar.
Ceville señala que no se ve patrullaje de las unidades policiales en el área.
Aunado a esto, Panamá América pudo comprobar que se han eliminado varias garitas en donde permanecían, por lo menos, dos unidades policiales vigilando las barriadas.
La medida ha sido criticada por algunos ciudadanos.