Variedades

La "Vieja Dama" ha rejuvenecido y levanta de nuevo el telón


Conocida como "la vieja dama", la Royal Opera House de Londres levantó el miércoles, otra vez el telón rejuvenecida tras dos años de restauración en medio de la polémica y amenazas de bancarrota.
La reina Isabel II de Inglaterra presidió esa noche una gala espectacular de inauguración, en la que la estrella fue el tenor español Plácido Domingo, acompañado por la soprano Deborah Polaski, Stig Anderson y Robert Lloyd.
Entre las piezas que se interpretarán se encontrará la escena final del "Fidelio" de Beethoven, el dueto de Sigmund y Siglinde en "Las Walkirias", y piezas del "Oberon" de Weber, escrito especialmente para la Opera de Convent Garden en 1826.
El evento, de rigurosa etiqueta comenzó con una representación del Royal Ballet con sus estrellas principales e invitados de la categoría de Sylvie Guillem, Viviana Durante y Angel Corella.
La gala, que se repetió el sábado y donde se agotaron sus entradas desde hace semanas, marcando el fin de tres años de restauración que han costado 214 millones de libras (360 millones de dólares) en uno de los edificios operísticos más famosos del mundo.
La nueva Opera House cuenta con un estudio suplementario, suntuosos vestuarios y salas de ensayo y unos camerinos rayanos en el lujo, que han multiplicado por dos veces y media el tamaño del edificio, levantado en 1858.
El auditorio, lo único que sobrevive del edificio original, ha quedado completamente restaurado y, para alivio de los espectadores, contará a partir de ahora con aire acondicionado.
Los encargados de la Opera de Covent Garden, con su director ejecutivo, Michael Kaiser, a la cabeza, afirman que el objetivo es hacer la institución más accesible para el público "de a pie" y sacudirse la etiqueta elitista que la "Vieja Dama" tiene desde su creación.
Así, el precio medio de un boleto será de cuarenta libras (64 dólares), poco más que una buena entrada para alguna de las producciones teatrales más en demanda en el West End londinense.
Pero la espectacularidad de la remodelación no puede ocultar los problemas en los que se ha visto envuelto el proyecto hasta el último minuto: la semana pasada, los responsables de la sala anunciaron la cancelación de la ópera "La Grand Macabre", de Ligeti, por problemas técnicos.
La llegada de Kaiser, ex director ejecutivo del American Ballet Theater, a Covent Garden en noviembre de 1998 puso fin a la serie de polémicas entre la prensa, las autoridades británicas que subvencionaban parte de las reformas y los encargados de la ópera.
Cuatro directores ejecutivos precedieron a Kaiser, entre las acusaciones de mala administración, incompetencia y elitismo dentro de un informe del Gobierno y la furia del público airado por unos costes en espiral y un flujo de dinero que parecía no tener fin.
Kaiser ha conseguido nuevas donaciones procedentes de la empresa privada, ha reducido el déficit de la Casa -que asegura que eliminará por completo para el próximo marzo- y ha garantizado ingresos procedentes de nuevos socios.
El edificio estará abierto al público la mayor parte del día y será posible, por ejemplo, asistir a algunos ensayos del Royal Ballet en el nuevo estudio "Clore".
La Royal Opera House es el tercer teatro levantado en su emplazamiento de Covent Garden y su historia comienza en 1728, cuando se representa "The Beggar"s Opera" de John Gay con tal éxito que se levanta el Teatro Real cinco años más tarde.
Durante sus primeros cien años de vida, el auditorio se dedicó principalmente a representaciones de teatro, aunque muchas de los oratorios y óperas de Haendel se escribieron para este auditorio.
Un incendio destruyó el teatro en 1808, que se reconstruyó inmediatamente y reabrió sus puertas en 1809, con una representación de "Macbeth".
En 1856, la sala se incendió de nuevo y después de retrasos debido a cuestiones financieras, se reconstruyó, en 1858, con una representación de "Los Hugonotes" de Meyerbeer, y se convirtió en la Royal Opera House en 1892.
Durante la Primera Guerra Mundial, el teatro fue requisado por el Ministerio de Obras Públicas como almacén de muebles, y durante la Segunda Guerra, se convirtió en una sala de baile, destino del que sólo escapó cuando los editores musicales "Boosey and Hawkes" adquirieron la propiedad del edificio en 1945.


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73209
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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